México tendrá uno de los desempeños económicos más débiles de América Latina y el Caribe durante 2026, con un crecimiento estimado de 1.4 por ciento, según las proyecciones más recientes del Banco Mundial. El país ocupa el lugar 22 entre las 29 economías de la región consideradas por el organismo.
La previsión contrasta con el crecimiento esperado para Paraguay y República Dominicana, de 4.7 por ciento, seguidos por El Salvador, con 4.5 por ciento; Panamá, con 4.2 por ciento, y Guatemala, con 3.7 por ciento. Para México, el organismo anticipa una recuperación moderada a 1.8 por ciento en 2027.
El Banco Mundial atribuye el bajo dinamismo mexicano principalmente a la debilidad de la demanda interna y la cautela de la inversión privada. A este escenario se suma la pérdida de impulso de algunos proyectos de infraestructura pública y las condiciones de incertidumbre que afectan las decisiones empresariales.
El panorama contrasta con el de otras economías de la región que cuentan con distintos motores de expansión. Paraguay se apoya en sus exportaciones agrícolas y energéticas, mientras Guatemala y Honduras reciben un impulso importante de las remesas. Panamá y Costa Rica, por su parte, mantienen ventajas en actividades como logística, servicios y manufactura avanzada.
Otro de los retos para México está en aprovechar el potencial de la inteligencia artificial. El Banco Mundial señala que la adopción de esta tecnología podría elevar entre 0.3 y 2 por ciento el ingreso real por habitante del país en un horizonte de 10 años, frente a un escenario sin incorporación de IA.
El desafío, advierte el organismo, consiste en extender esos beneficios más allá de las grandes empresas, ya que las pequeñas unidades productivas enfrentan mayores obstáculos para incorporar nuevas tecnologías.