La inequidad social continúa siendo uno de los principales retos para la educación en México y América Latina, debido a las diferencias en las condiciones en que estudian distintos sectores de la población, señaló la socióloga Sylvia Irene Schmelkes durante una conferencia en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
En el marco de la Segunda Semana del Campus Oriente, la integrante de la Red de Mujeres Unidas por la Educación participó en la Facultad de Psicología con la ponencia “Inclusión educativa”, ante estudiantes y docentes reunidos en el Auditorio del plantel.
Durante su exposición, Schmelkes explicó que las desigualdades educativas se manifiestan en aspectos como la infraestructura escolar, el equipamiento, los materiales didácticos y la preparación de los docentes, además de las condiciones de atención que reciben los planteles.
Señaló que esta situación afecta particularmente a las escuelas ubicadas en comunidades rurales, indígenas, zonas marginadas y sectores con altos niveles de pobreza, donde los recursos disponibles suelen ser menores.
La especialista indicó que las diferencias no solo se reflejan en las condiciones materiales de las escuelas, sino también en los resultados de aprendizaje. Entre los grupos que enfrentan mayores obstáculos mencionó a la población rural y en situación de pobreza, comunidades indígenas, menores que trabajan y personas con discapacidad.
Ante este escenario, Schmelkes planteó la necesidad de diferenciar los conceptos de desigualdad y diversidad. Mientras la primera representa una condición que debe ser atendida para evitar la reproducción de injusticias, la diversidad debe ser reconocida como una característica propia de la sociedad que puede aportar beneficios al proceso educativo.
Consideró que avanzar hacia una educación equitativa requiere fortalecer la inclusión y adaptar las estrategias de enseñanza a las distintas características de los estudiantes.
También cuestionó que persistan mecanismos de segregación dentro del sistema educativo, particularmente en algunos espacios relacionados con la atención a comunidades indígenas. En su opinión, el carácter pluricultural de México debe reflejarse tanto en las políticas educativas como en las prácticas que se desarrollan en las aulas.
La socióloga agregó que la inclusión debe considerar otras expresiones de diversidad, incluida la sexual, además de promover condiciones de equidad de género e igualdad sustantiva.
Finalmente, destacó el papel de las escuelas como espacios capaces de generar relaciones basadas en el respeto y contribuir a transformar las condiciones de convivencia entre estudiantes y comunidades.