México expondrá su postura sobre los principales desafíos internacionales durante la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de los Veinte (G20), que se desarrolla en Atlanta, Estados Unidos, con la participación del secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez.
En este encuentro, el representante mexicano buscará poner sobre la mesa la importancia de respetar la soberanía de cada nación, garantizar la igualdad jurídica entre los Estados y fortalecer el cumplimiento del derecho internacional como principios fundamentales para mantener la estabilidad mundial.
La participación del canciller ocurre en un contexto de tensiones y diferencias entre distintos países, por lo que México insistirá en que el diálogo y la construcción de acuerdos deben mantenerse como las principales vías para atender los conflictos y evitar mayores confrontaciones.
Velasco Álvarez ha señalado que la política exterior mexicana se sustenta en el reconocimiento de la soberanía nacional y en la disposición de mantener abiertos los canales diplomáticos con todos los gobiernos, sin importar las diferencias políticas o de otra índole que puedan existir.
Otro de los temas que abordará la delegación mexicana será el desarrollo sostenible, así como la necesidad de ampliar los mecanismos de cooperación entre países para impulsar iniciativas que tengan resultados concretos en beneficio de sus habitantes.
La agenda contempla dos días de actividades, durante los cuales el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores sostendrá encuentros e intercambios con representantes de algunas de las principales economías del mundo.
El G20 constituye un espacio de diálogo internacional en el que sus integrantes abordan asuntos económicos, políticos y sociales que requieren coordinación entre gobiernos.
A través de esta participación, México buscará reafirmar los principios que orientan su diplomacia: respeto a la soberanía, igualdad entre las naciones, cooperación multilateral y apego a las normas internacionales. La postura también plantea que las diferencias entre países deben atenderse mediante vías pacíficas y mecanismos de entendimiento.