Marte ya tiene un mexicano en su territorio: Rafael Navarro González

Es el quinto científico del mundo, y primer mexicano, en recibir esta distinción y grabar simbólicamente su nombre en Marte

El primer mexicano en llegar a Marte se llama Rafael Navarro González destacado investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien falleció por Covid-19 el pasado 28 de enero.

El equipo de científicos e ingenieros de la NASA que trabaja con el robot de exploración Curiosity en el planeta rojo –en el que Navarro colaboró— dio el nombre del mexicano a una montaña marciana, en homenaje a sus contribuciones.

El monte “Rafael Navarro” es una elevación escarpada de 120 metros de altura localizada en la parte noroeste del cráter Gale, cerca del Monte Sharp, donde está trabajando el Curiosity, que llegó a suelo marciano en agosto de 2012.

Es el quinto científico del mundo, y primer mexicano, en recibir esta distinción y grabar simbólicamente su nombre en Marte. Colaboró en dos misiones de investigación para la búsqueda de vida en ese planeta.

Este lunes, la UNAM convocó a una conferencia virtual donde se anunció la decisión en honor a su destacado investigador. En ese marco, Fabiola Aceves Díaz, esposa del científico mexicano, agradeció la distinción y recordó que debido al empeño con el que Navarro desarrollaba su labor constantemente tenían una plática que él tomaba a broma.

“Siempre le decía: ‘Un día, tu nombre estará en Marte. No sé cómo, no sé de qué forma, pero estará’. Él sólo se reía. Trabajaba día y noche, era impresionante. Pero además de hacer bien su trabajo como investigador, también lo hacía como esposo, compañero y padre”.

Christopher Mckay, investigador de la NASA, destacó la trayectoria de Navarro, con quien trabajó de manera conjunta por más de 20 años. “Nos unió nuestro interés común de la búsqueda de vida en el exterior y en las zonas extremas de nuestro planeta”.

Recordó que los trabajos del mexicano fueron fundamentales para comprender después de más de 30 años los hallazgos de la misión Vikingo.

Su familia señaló que desean lanzar una fundación con su nombre para apoyar a jóvenes que deseen seguir el camino de la ciencia. Sin embargo, hasta ahora no han contado con el apoyo suficiente. Otra de las anécdotas narradas por su esposa es que constantemente el científico les decía: “De toda esa gente que me escucha, con una sola persona que se interese en la ciencia, le estoy ganando un científico a México”.

 

Con información de La Jornada