Una mujer de 27 años y madre de cuatro hijos, murió de cáncer terminal tras un mal diagnóstico a su enfermedad. Lizzy Evans reportó a los médicos malestares y dolores musculares crónicos, pero estos fueron confundidos como síntomas de una menopausia precoz.
Durante el embarazo de su último hijo -en el año 2020- Lizzy Evans fue diagnosticada con cáncer de cuello uterino y recibió el tratamiento correspondiente; no obstante, las revisiones médicas de rutina se detuvieron debido a la pandemia.
Cuando la mujer volvió a sufrir dolores y síntomas, los doctores supusieron que se trataban de efectos secundarios al tratamiento previo, por lo que solo le recetaron analgésicos para una menopausia precoz.
“Fui a mi médico de cabecera con dolor de espalda, hombros, costillas y cuello (…), y el médico lo atribuyó a dolor muscular esquelético por una menopausia por el tratamiento previo que tenía. Me enviaron a casa con alivio del dolor.” Lizzy Evans. Entrevista retomada por Mirror
Pasaron los días, y los dolores no cesaban para Lizzy Evans.
"También comencé a tener un dolor de estómago insoportable y fui al hospital porque pensaron que tenía un ovario torcido, pero cuando descubrieron que no era así, me enviaron a casa con más analgésicos.” Lizzy Evans. Entrevista retomada por Mirror
Debido al mal diagnóstico provocado por la falta de seguimiento médico al cáncer de Lizzy, la enfermedad avanzó a etapa 4; extendiéndose hasta los pulmones, columna vertebral, y el cerebro. La mujer murió una semana después.
Antes de morir, Lizzy cumplió el sueño de casarse con su novio, Joshua Evans. Además, logró grabar recuerdos para sus hijos de 9, 8, 2, y 1 año de edad; y escribir una carta de agradecimiento dedicada a su madre.
"Tu amor es el descanso de todas mis tormentas. Me has protegido desde el día en que nací. Eres mi modelo a seguir, apoyo, y mi reina. (...) Te amo mamá, por todo lo que hiciste. Gracias, solo por ser tú." Carta de Lizzy Evans
Con información de Mirror
Imagen justgiving.com