“Este 3 de mayo vamos a celebrar además del Día de la Santa Cruz, nuestro día y que ya tenemos chamba después de que estuvimos sin trabajo por eso del covid”, señala Agustín Martínez, maestro de una obra.
La tradición de los albañiles y que me heredó mi padre y mi tío que también se dedicaron a la construcción, era que en la obra que se estuviera trabajando, se hace una cruz de madera y se adorna con flores para después llevarla a bendecir a la iglesia”, relata Martínez.
Tras la bendición de la cruz la llevan al lugar de la construcción y celebran el día con una comida.
Nunca faltan los tacos de guisados, cuando los patrones se ponen guapos hasta cerveza nos tocaba, carnitas y hasta barbacoa, pero con eso de la pandemia, el año pasado tuvimos poco trabajo”.
A don Agustín su padre Eusebio Martínez le enseñó que el Día de la Cruz y el Día del Albañil era una ocasión para agradecerle a Dios por tener trabajo y pedir porque el proceso de la obra fuera bien hasta el último día. “Mi papá y mi tío siempre me inculcaron la tradición de llevar a bendecir la crucecita para la obra, contaban que si no lo hacías, podrían haber accidentes, gracias a Dios nunca tuvimos alguno en los 40 años que llevo en mi chamba”.