Un informe elaborado a partir de entrevistas a trabajadoras sexuales de 14 estados y la Ciudad de México, advierte que las trabajadoras sexuales viven desde golpes y empujones provocados por policías en operativos de detención, lesiones intencionales provocadas en la revisión médica, o hasta las heridas provocadas por su pareja sentimental o cliente, tales como fracturas, quemaduras, ahorcamiento, envenenamiento o acuchillamiento, entre otros.
De acuerdo con el estudio Indicadores de Violencia de Género en el Mundo Laboral de las Trabajadoras Sexuales en México, se encontraron 30 indicadores de condiciones laborales que generan y reproducen violencia, las trabajadoras sexuales consideran que las personas que de una u otra forma se relacionan con ellas, creen que ejercer este trabajo les resta derechos y las hace más proclives a la violencia.
Deben enfrentarse, además, a la venta ilegal de condones gratuitos por los que tienen que pagar entre 5 y 20 pesos, cobro de cuotas, e imposiciones como el control sanitario obligatorio.
La Encuesta sobre Trabajo Sexual y covid-19 reveló que en la Ciudad de México 2021, nueve de cada diez (89.9%) trabajadoras sexuales ejerce dicho trabajo por motivos económicos.