La cultura sonidera en la Ciudad de México está a unas pocas semanas de ser reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial, según anunció Claudia Curiel de Icaza, titular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
Este primer paso hacia la oficialización del movimiento musical fue destacado en el Encuentro Rumbo a la Declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Cultura Sonidera. El evento, que se celebró en la Fábrica de Artes y Oficios (FARO) Cosmos, reunió a sonideros, sonideras, clubes de baile y promotores culturales para expresar la importancia de esta cultura y debatir el Plan de Salvaguarda que la acompañará.
"Este es un tema que abarca a toda la cultura y el gremio, no es solo para un grupo", afirmó Curiel de Icaza, enfatizando la importancia de la unidad dentro de la comunidad sonidera.
El Gran Baile de Sonideras y Sonideros, que tuvo lugar en el Zócalo durante el Festival Noche de Primavera en marzo pasado, será repetido el próximo año, como señal de la consolidación de este movimiento cultural. “Ya se ganaron la plaza más importante del mundo, eso nadie se los va a quitar y eso es lo importante de que se haga esta declaratoria ahora”, declaró la funcionaria.
La Secretaría de Cultura invitó a representantes de la UNESCO en México para recibir sus observaciones y contribuir al proceso que reconocerá oficialmente a una cultura musical que ha trascendido generaciones.
Carlos Tejada, coordinador de los Sectores de Cultura y Ciencia de la UNESCO, recalcó la importancia de la salvaguarda en este proceso, refiriéndose a ella como una protección especial que garantiza la viabilidad del patrimonio, permitiendo a la comunidad seguir practicando y transmitiendo su cultura.
En el marco de la UNESCO, el Patrimonio Cultural Inmaterial se refiere a los usos, expresiones, representaciones y conocimientos que una comunidad o grupo reconoce como tal, y que se recrea constantemente, se transmite de generación en generación e infunde un sentimiento de identidad y continuidad. Estos aspectos se reflejan en la cultura sonidera, lo que justifica su camino hacia el reconocimiento oficial.