En eventos inusuales pero no conectados, la Ciudad de México fue escenario del rescate de dos serpientes, cada una encontrada en circunstancias peculiares que llamaron la atención de las autoridades y transeúntes. La primera serpiente fue descubierta en un garrafón de agua vacío cerca de los torniquetes de una estación de la Policía Bancaria Industrial, mientras que la segunda fue localizada en las instalaciones administrativas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El hallazgo en la estación ocurrió poco antes de las 15:00 horas, cuando oficiales de la Policía Bancaria Industrial notaron un garrafón con una tapa asegurada por una cuerda y perforaciones, evidencia de intentos por proporcionar aire al reptil atrapado dentro. El animal, de aproximadamente un metro de longitud, estaba enroscado en la base del recipiente, que ya mostraba signos de condensación.
Por otro lado, en un ambiente más académico pero igualmente alarmante, personal de limpieza de la UNAM detectó una serpiente de cascabel de cola negra (Crotalus molossus) cerca de contenedores de basura en Ciudad Universitaria. Alertaron de inmediato a Protección Civil de la UNAM y a la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (Repsa), quienes respondieron prontamente y aseguraron la captura del reptil sin causarle daño.
Ambos incidentes subrayan la creciente intersección entre la vida silvestre y los espacios urbanos en la capital del país. Mientras las autoridades continúan investigando cómo llegaron estas serpientes a encontrarse en tales situaciones, los eventos han resaltado la necesidad de vigilancia y cuidado en la gestión de la fauna urbana, así como la importancia de la respuesta rápida y segura ante tales encuentros inesperados.