A inicios de 2024, un grupo de científicos de México, Chile y Alemania emprendió una expedición a lo largo de 600 kilómetros de las costas entre Colima y Oaxaca, con el objetivo de investigar cómo los movimientos de placas tectónicas, provocados por sismos, han alterado el terreno.
Durante esta travesía, los especialistas analizaron las terrazas marinas, playas y montañas en busca de señales que revelen cómo han evolucionado los ciclos sísmicos en esta zona del Pacífico mexicano. Este tipo de estudios resulta crucial para entender la actividad sísmica en la región, considerada una de las más activas del mundo.
El equipo espera que los datos obtenidos permitan mejorar las predicciones de futuros terremotos, lo que sería clave para la prevención y mitigación de riesgos en una zona con un alto potencial sísmico.
La investigación se centró en el análisis de las terrazas marinas, formaciones geológicas que se crean por la combinación de la erosión marina y los movimientos verticales del terreno a lo largo del tiempo. Estas formaciones proporcionan pistas sobre la actividad tectónica pasada y permiten a los científicos entender cómo han ocurrido los movimientos de las placas en el Pacífico mexicano. Las montañas y playas también fueron clave en el estudio, ya que su conformación actual está directamente relacionada con los sismos que han afectado a la región durante siglos.