En medio de un clima de incertidumbre, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha delineado el proceso para implementar una reforma que reduciría la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. Durante su conferencia matutina desde Palacio Nacional, Sheinbaum abordó el tema tras la reciente noticia de que la iniciativa fue desechada el 2 de octubre por la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
La mandataria enfatizó que la transición a una jornada laboral más corta se llevará a cabo de manera gradual y requerirá un acuerdo con el sector empresarial. "Queremos avanzar en la salud física y mental de los trabajadores, y mejorar su calidad de vida", declaró Sheinbaum, quien se comprometió a que la propuesta será aprobada en los próximos meses.
Aunque la Ley Federal del Trabajo permite actualmente que los empleados laboren hasta 48 horas a la semana, el objetivo de esta reforma es permitir que los trabajadores disfruten de dos días de descanso por semana, algo que muchos ya han estado solicitando. La propuesta se inserta en un contexto más amplio, dado que México es uno de los países que más horas trabaja anualmente, con un promedio de 2,255 horas, en comparación con naciones como Alemania y Dinamarca, donde la cifra es aproximadamente de 1,380 horas.
Para llevar a cabo esta reforma, será necesario modificar el Artículo 123 de la Constitución, una acción que no se ha realizado en más de 106 años. Para ello, se buscará establecer mesas de diálogo con empresarios y trabajadores para consensuar la reducción de horas. La mandataria concluyó su intervención reiterando la importancia de un enfoque progresivo que responda a las necesidades de los trabajadores mexicanos.