Por Redacción Contra Réplica

El sureste de EU, una frontera de contradicciones; dos visiones sobre seguridad

Los alguaciles de Cochise y Santa Cruz, en Arizona, velan por la seguridad de sus condados, pero ven enemigos diferentes: migración y tráfico de drogas sintéticas.

Mark Dannels y David Hathaway son dos alguaciles de condados vecinos en Arizona. Ambos están encargados de la seguridad de una amplia zona desértica y apenas poblada que en años recientes ha cobrado relevancia por ser un paso seguro para el tráfico de personas y drogas sintéticas desde México.

Aunque los dos se consideran la primera línea de defensa de su país contra las redes criminalesdifieren radicalmente de cuál es el principal problema  que enfrenta la amplia frontera sureste de Estados Unidos: mientras Dannels pasa las noches buscando migrantes en las montañas, Hathaway está enfocado en defender el derecho de estas personas a buscar una mejor vida y advierte sobre una amenaza más concreta: el creciente tráfico de fentanilo.

Aunque el alguacil Dannels ha dedicado una parte sustancial de su tiempo y recursos para ayudar a los agentes federales a enfrentar la migración irregular en Cochise con ayuda de una flota de detectores de movimiento y otras herramientas tecnológicas, en Santa Cruz, el alguacil Hathaway no ha dedicado recursos para este propósito. Dijo que cuando recibió cámaras y micrófonos, los envió al alguacil Dannels.

En un análisis, la organización InsightCrime detalla cómo las posturas de Dannels y Hathaway son, en muchas formas, una pequeña representación de un debate más amplio sobre la migración y el crimen en Estados Unidos, dos de los temas que definieron la reciente elección presidencial que el republicano Donald Trump ganó por amplio margen.

Dannelsnacido en Iowa y criado en Illinois, equipara la migración con el tráfico de drogas y el incremento de la delincuencia en el país. Aunque las estadísticas de su condado no reflejan sus afirmaciones, insiste en que la situación es crítica. “Ahora mismo, estamos en tiempos terribles”, le dijo a InSight Crime.

Pero Hathaway creció en la frontera, donde su familia tenía cientos de hectáreas de tierra, por lo que desde niño estuvo en contacto constante con los migrantes. Algunos trabajaban en las fincas familiares y otros sólo estaban de paso; nunca los consideró peligrosos. Eran parte de la vida cotidiana de Nogales. “Las personas que cruzan (la frontera) las he conocido y hablado con ellas toda mi vida, vienen porque tienen un trabajo, o porque quieren trabajar”, afirmó.

Nunca tuvo temor de ellos.  “Simplemente ibas caminando a casa, al trabajo, a pasear por la ciudad de noche. Cruzábamos a México para ir a cine porque allá era más barato. Me parecía un pequeño pueblo de Estados Unidos. Todavía me parece así. No da miedo”, relató.

No ha cambiado de opinión, pese al incremento en el flujo migratorio. En el año fiscal de 2024, los agentes fronterizos hallaron a más de 463 mil migrantes en el sector de Tucson, el más transitado a lo largo de la frontera México-EU, que incluye los condados de Cochise, Pima y Santa Cruz. Para el final del año, las autoridades encontraron a más de dos millones de migrantes en toda la frontera suroeste.