A finales de 2024, Los Bunkers decidieron reinventarse musicalmente, pero sin perder su sello característico. El resultado de esta transformación fue un espectáculo acústico que capturó la esencia de su carrera, el cual fue registrado para un MTV Unplugged, dirigido por el cineasta Pablo Larraín. Tras casi diez años de pausa artística, la banda regresó a los escenarios en 2023 y se presentó ante 3,000 personas en el Teatro Metropólitan, brindando un concierto que marcó el regreso de la agrupación a sus raíces, pero con una propuesta más íntima y cercana al público.
El concierto comenzó con la canción No me hables de sufrir, seguida de Yo sembré mis penas de amor en tu jardín, mientras el público se entregaba completamente a la banda. Tras una breve pausa para saludar, continuaron con un repertorio variado, incluyendo piezas como Las cosas que cambié y dejé por ti y Bajo los árboles, y rindieron homenaje a Silvio Rodríguez con una interpretación de El necio, lo que provocó la primera gran ovación de la noche.
El ambiente se tornó más introspectivo cuando Los Bunkers se adentraron en su homenaje a la música andina, interpretando Calles de Talcahuano y otras piezas como Canción para mañana, Al final de este viaje en la vida y La exiliada del Sur, en un tributo a la legendaria Violeta Parra. Este bloque dio paso al regreso del rock con temas como Me muelen a palos y Rey, en los que Cancamusa, la nueva baterista, brilló con su poderosa voz.
La influencia de Los Beatles se dejó sentir cuando la banda interpretó Let 'Em In, mientras el público coreaba y aplaudía la interpretación de Álvaro López, quien no dudó en bailar al ritmo de la canción. La velada continuó con un toque sinfónico, cuando el Cuarteto Niños Héroes se unió a la banda para interpretar Llueve sobre la ciudad, creando una atmósfera aún más personal y emocional.
El concierto siguió su curso con más temas nuevos, como El hombre es un continente, y con la colaboración especial de Emmanuel Meme del Real de Café Tacvba en Si estás pensando mal de mí. La nostalgia continuó con canciones como Nada nuevo bajo el sol y Miño, que llevaron al público a bailar y aplaudir, cerrando con el tema Quiero dormir cansado, una versión en la que los instrumentos de viento jugaron un papel clave.
El cierre del show fue memorable. La banda sorprendió con una versión en cumbia de Ven aquí, transformando el Teatro Metropólitan en una pista de baile, para culminar con Bailando solo y un cover de Heart of Glass de Blondie, en el que una bola de disco descendió del techo, desatando el entusiasmo y gritos de los asistentes.
Los Bunkers demostraron, una vez más, que su música sigue siendo relevante, logrando un balance perfecto entre la nostalgia de sus éxitos y la energía renovada de su regreso. Sin duda, esta noche fue una celebración de su trayectoria, marcada por la fiesta, la emoción y la cercanía con su público.