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Ernesto García Hernández
Opinión

"Las estadísticas son como los bikinis"

“Las estadísticas son como los bikinis: te enseñan mucho, pero no la mejor parte”, fue la controvertida frase que en el ámbito futbolístico se usó para describir el pobre desempeño de los rojinegros del Atlas. Nada ejemplifica mejor los últimos días en el entorno político de San Luis Potosí que las recientes visitas de las dirigencias nacionales del PAN, del Partido Verde y de Morena. Todos los actores políticos llegaron con sus encuestas, números, banderas, fanfarrias y militantes. Sin embargo, el camino hacia “la grande” en San Luis Potosí aún se ve lejano. Recordando el viejo adagio priista de “el que no se mueva no sale”, ahora convertido en “el que no se mueva no sale en la foto”, parece que ese es el rumbo que han tomado las fuerzas políticas en el estado: todos a moverse para salir en la foto y subirse a la carrera por la gubernatura.

Los números previos a una elección siempre resultan alegres, pero la intención de afiliarse a las fuerzas políticas es compleja. El trabajo de tierra sigue siendo el recurso de moda y el principal reto: convencer, puerta por puerta, a una ciudadanía desencantada con la política actual. En el caso de Morena, la visita de Luisa María Alcalde se movió en dos vertientes: por un lado, reunió a diputados, liderazgos, operadores y militantes para mostrar músculo rumbo a la elección constitucional; por el otro, mantener el reto de alcanzar casi 700 mil militantes, con lo que esperan igualar o superar al Partido Verde, que ya les aventaja en afiliaciones. La presencia de Alcalde Luján no modificó sustancialmente el tablero político ni hizo declaraciones fuera de lo esperado. Hábil para sortear las preguntas, dejó fuera —de manera directa o involuntaria— las aspiraciones de Rosa Icela y Rita Ozalia Velázquez, al declarar que en 2027 Morena no permitiría familiares en el poder, lejos de la intención de romper con el Verde como algunos interpretaron.

Hablar de números a tan temprana hora despierta intereses, presiones y negociaciones. Aquellos que ya se apuntan deberían recordar que “del plato a la boca se cae la sopa”. No hemos tardado en leer, escuchar y recibir listas de los mejor evaluados, los posibles “candidateables” y quienes podrían encabezar las aspiraciones. Sin embargo, fuera de la percepción de los involucrados en la política, a nadie se le ha preguntado por quién votaría, ni si las opciones actuales realmente interesan a la gente. La mayoría de la población enfrenta problemas inmediatos que no se han colocado en la palestra pública. Lo que sí abunda es una guerra de declaraciones y falta de acciones. Ejemplo de ello es el Senado, donde las fuerzas políticas se desacreditan mutuamente sin ofrecer propuestas de fondo, en un espectáculo de chismes y pleitos insulsos.

En el ámbito local, en medio de estas visitas, acomodos y golpeteos, comenzó una disputa digna de la televisión mexicana por la presidencia del Congreso del Estado. El saliente Cuahutli Badillo Moreno, contador de profesión, fue acusado de reprobar en el aprendizaje más elemental: las sumas. Esto abrió la puerta para que el PAN, con Rubén Guajardo al frente, intentara presidir el Legislativo. Envalentonado y con un ábaco en mano, el panista acusó al morenista de no ser apto para la numeralia. Badillo replicó que sus aliados del PT cumplían con creces el requisito para presidir el Congreso, y que con gusto aceptaba el ábaco, pero —fiel a la austeridad republicana— mejor obsequiaría lápiz y papel para que “el arquitecto y abogado” hiciera las cuentas de que 80% es más que 17%.

Este intercambio envalentonó también a Sara Rocha, quien se apuntó para la presidencia, aunque batalla para llenar su propio partido. Ya ni su compañera de fórmula en la desbandada priista la acompaña a sus ruedas de prensa, a las que apenas acuden tres o cuatro medios, donde evita preguntas incómodas y repite lo dicho por su compadre y líder Alejandro “Alito” Moreno. Solo faltó que Marco Gama levantara la mano para presidir el Congreso; ya encarrerados, nada más eso hubiera completado la escena.

Y todo esto sucede en pleno periodo vacacional del Congreso. Lo que nos espera al inicio de la legislatura, con tantos temas pendientes, promete un espectáculo de golpes bajos, traiciones, sueños e ideas rumbo al segundo año legislativo. Así que… ¡agárrense!, porque esto apenas comienza.