Esta semana puso a prueba a los gobiernos, malamente, la desgracia llegó a la Huasteca con los resultados ya vistos por todo el país. Una presidenta de la República que acudió a la zona de desastre y calló a los presentes ante los reclamos de un joven que bien puede ser el reflejo de la indignación.
Aquí en San Luis Potosí afortunadamente no hubo pérdidas humanas, la contingencia quedará como una horrible anécdota que nos llama de nuevo a tomar conciencia de lo que le causamos a nuestro entorno.
¿La desgracia pudo ser prevenible? Probablemente sí, la Conagua ha reconocido que sus previsiones fueron superadas, pero los Ayuntamientos no previeron estas precipitaciones, aunque aún estamos en temporadas de lluvias y con el cambio climático las lluvias atípicas están cada vez más presentes.
Y el problema no es que no hubiera albergues, nadie quiere dejar sus pertenencias, es la raíz: la poca confianza en las autoridades que si en el día a día no son capaces de garantizar seguridad, menos lo harán en una contingencia de grandes magnitudes. Las personas prefieren arriesgarse y no salir de sus viviendas.
Otro gran problema es la falta de concientización de calles limpias, algo tan sencillo, en dónde están las campañas no sólo de no tirar basura, barrer las calles, dónde hay una concientización de reciclaje, de evitar plásticos de un solo uso, es más de utilizar con moderación el e-commerce.
Con 64 muertos y lamentablemente contando, el tercermundista México no cuenta con un fondo para desastres, los ayuntamientos y dependencias piden colaboraciones de la sociedad para afrontar las desgracias de los damnificados a manera de colecta humanitaria de víveres. La gente acude, no lo dudamos, aunque que mejor sería que los gastos corrieran a cargo de los gobiernos con la garantía de que llegarán sí o sí.
Es ahí en donde los gobiernos municipales, los más perjudicados, tienen que reclamar, y no aplaudir como focas de circo a todas las decisiones sin cuestionamientos.
Las inundaciones es un tema muy complejo, definitivamente, la naturaleza, aunque con avances científicos aún la desconocemos, y la humanidad no tiene la humildad para reconocerlo.
Y es en esta carencia de humildad de la que los políticos adolecen hoy están en medio de la desgracia, esperemos que no sea algo del momento y se retiren hasta que todas las necesidades estén satisfechas.
En 2017 tras el sismo del 19 de septiembre pensamos que carreras políticas estarían acabadas, y hoy tenemos a la primera presidenta mujer de la República. Hoy alcaldes que tuvieron la responsabilidad de prever la temporada de lluvias mañana estarán buscando una diputación o estarán dentro de un gabinete. Qué respondan, para eso fueron electos.