titulo_columna
Selen Terán
De San Luis y otros demonios

Las desgracias valen un clic

Esta última semana fue un ejemplo de cómo capitalizar la desgracia,  el clickbait grotesco. La pérdida de todo el patrimonio y la vida misma fueron compartidos en redes sociales sin importar el daño que se hacía, eso sí, y aprovechando el próximo día de brujas, disfrazado de empatía y generosidad.

¿A qué me refiero? A dos hechos que pasarán a la historia y vergüenza del pasado: las inundaciones de la Huasteca y la muerte de un menor en Soledad de Graciano Sánchez el fin de semana pasado.

Empezaré con el último lamentable hecho; su madre, abuela, pariente, abrazaba a un pequeño niño envuelto en una cobija amarilla, sin signos vitales se negaba a la realidad.

Los piecitos, lo único que se veía en las diferentes imágenes circulantes en redes sociales presentaban livor mortis. La tristeza de quien lo cargaba era evidente, y aun así la imagen fue compartida en decenas de perfiles de Facebook,  los comentarios de un acompañamiento se dieron por cientos, y también juzgando la actitud y el hecho, más cuando la versión de desnutrición fue dada por cierta en redes sociales.

¿Cuántos seguidores cayeron a partir de una disfrazada buena intención de ayudar a esa mujer de quien mencionaban buscaba su domicilio?

¿Dónde está esa ética que nos obliga a cuestionar si tenemos el derecho de publicar el acontecimiento que claramente violenta los derechos de la víctima y víctimas indirectas para ganar un líder?

Seguidores pareciera la respuesta a la necia pregunta.

Por otro lado, y siguiendo con la desgracia de la Huasteca y la pasarela política que algunos personajes quisieron utilizar la contingencia, como siempre la gente termina pagando los platos rotos. En Veracruz la necedad y soberbia de su mandataria acaparó la opinión pública, porque es un símbolo de la Cuarta Transformación: la necedad, negar los hechos que inundan y terminan con la historia de familias mexicanas. 

En San Luis Potosí la emergencia, aunque con su justa dimensión en comparación a otras entidades, se atendió. Pero la desgracia también se comercializó, José Luis Romero Calzada no perdió la oportunidad, en sus camionetas 4x4 rotulada con su apodo recorrió parte de algunas de las  comunidades afectadas. 

Entregando mochilas verdes dio apoyos y aprovechó para pelearse en redes sociales nuevamente con quien se encuentra en desacuerdo con su proyecto. Por que podrán ayudar, pero no se olvida de lo beligerante, y la represión a la libertad de expresión. Si es así mientras no hay nada, ¿cuál podría ser su actuar si obtiene por lo que pareciera tanto trabaja? Rocío Nahle se quedaría corta.