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Kenia Hernández
Inquietudes Contemporáneas

¿Montaje o incompetencia?: La crisis de violencia asalta en plena calle de la CDMX o Michoacán

Octubre se despidió y con él, las criaturas míticas de la imaginación que nos gustan reencarnar, pero no desapareció el horror. Ahora, con una preocupación que sin duda espantaría a cualquiera en el reino de los sustos: ¿Qué vamos a hacer México? El asesinato de Carlos Manzo, alcalde que confrontó al narco, criticó la política de “abrazos, no balazos” y finalmente, suplicó el apoyo del Gobierno Federal para no engrosar las filas de ejecutados; hoy, es uno más de ellos. Y en mi corta e insignificante vida como parte de este sistema en el que los políticos juegan a “las traes” de las culpas, yo creo que cinco días de noviembre nos evidenciaron cosas importantes, indignantes, repugnantes; pero fugaces, como todas las notas que mueren con el paso de otra más escandalosa.

Dicen por ahí que, en la política, nada es coincidencia. Sin embargo, yo me resisto -como muchas-, a creer que algo tan asqueroso como un montaje quiera tapar con un dedo el sol. Ayer, un hombre abusó sexualmente de la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, en pleno paso por el Centro Histórico de la Ciudad de México, una violencia profundamente repulsiva de la que todas nos sentimos tocadas. Debemos tratarlo como tal: una agresión que quita sueños, roba tranquilidad y peor, es revictimizado de formas inhumanamente pensadas en medios de comunicación.

No por eso olvidamos la violencia del narco estado. En este momento, me permito hacer una breve pausa y pecar de mal pensada. Adivina, adivinador, ¿qué tienen en común la escolta personal de la jefa de las fuerzas armadas y 14 elementos de la Guardia Nacional? Que aún con todo el blindaje, nada es garantía de que no nos van a vulnerar. Porque si algo podemos criticar es la inoperancia de la seguridad en todos los niveles. La misma incompetencia que dejó a Manzo a su suerte, ese 01 de noviembre en medio de la plaza pública de Uruapan, Michoacán, junto a decenas de personas -unos momentos después de haber abrazado a sus hijos-, el fundador del Movimiento del Sombrero, pereció al recibir siete impactos de bala.

“En la representación de las mujeres mexicanas, esto no debe ocurrir” y estoy de acuerdo presidenta, nuestro espacio personal nadie lo debe vulnerar. Pero también, como prensa de San Luis Potosí, denuncio la desafortunada estrategia que se repite en todos los eventos oficiales, la seguridad privada del gabinete federal bloquea las salidas a los reporteros que cubren sus giras, hasta que los foros estén casi vacíos (no fuéramos a incomodar a la visita). Pero ya en ese entonces también dejé expresa mi opinión.

"Nosotros no podemos estar lejos de la gente", dijo en su mañanera este miércoles. Sin duda nos envió un fuerte mensaje que fomenta la cultura de la denuncia, de alzar la voz y seguramente -como lo prometió-, actuará como un parteaguas para agilizar los procesos en el Ministerio Público, así como endurecer las sanciones penales contra el acoso. Sin embargo, esto no coincide con esos fragmentos de tensión con los medios de oposición, cuando abiertamente se reserva el contestarles sus preguntas, acallar al público o bromear con que “hoy estamos hablando de box”.

Yo confió en su palabra presidenta, porque es algo que vivimos cientos de mexicanas: la incomodidad de sentirse en peligro, de que toquen lo ajeno. Pero no solo el cuerpo, también los hijos, la tranquilidad, el fruto del campo trabajado, todo eso nos lo arrebató la violencia y los sucios negocios que pretenden mantenernos sometidos. No quiero aplicar un poco de la medicina que otros ya han recetado hasta el cansancio, sé que para este caso no habrá impunidad. Y aunque usted cuestionó al inicio de esta semana, si realmente a México nos importan las familias, nos importa Michoacán, nos importa lo que a usted o a cualquier mujer nos violente; sí nos importa y exigimos justicia por usted, por Carlos Manzo y por todas y todos.