La muerte a balazos de Jorge, pasante de Servicio Social en las inmediaciones de la Facultad de Estomatología de la UASLP, exhibe, una vez más que Enrique Galindo es un mal administrador de recursos públicos con ambiciones políticas desmedidas que todo le apuesta a la auto vanagloria y a rodearse de serviles, que ocuparse por su principal obligación que es brindar seguridad a las y los capitalinos.
Botones de pánico o de emergencia en los exteriores de los campus universitarios capitalinos, programa instalado desde el 2019, o sólo están de adorno o están en su mayoría vandalizados. Ya no se diga los inexistentes patrullajes por parte de la “Polisía” en las inmediaciones, uno más de los compromisos incumplidos por parte de Galindo.
Ahí queda la carta que un familiar le escribió post mórtem a “Jorgito” donde narra lo bue hijo y lo buen profesionista que era; un colegio particular del que fue egresado también destacó que fue el aspirante con mayor puntaje en la calificación para ingresar a Estomatología.
A cuatro años de que tomó las riendas del gobierno capitalino, Galindo sigue evadiendo sus responsabilidades. En los días del trágico asesinato del universitario, el “alcalde viajero” estaba más ocupado en la enésima gira fuera de la ciudad al acudir a un encuentro de “Aprendizaje” a La Paz, Baja California; regresa, para estar con la perfumada clase empresarial en un evento intrascendente. De “Jorgito” sólo una hipócrita esquela publicada en sus redes sociales.
Pero Galindo no sólo se ha caracterizado durante cuatro años en gobernar para sí mismo y para sus ambiciones. De acuerdo con la plataforma “Ciudadanos Observando”, su administración se ha distinguido en una feroz persecución laboral para quienes no se sometan a halagarlo; así, únicamente en septiembre su administración tuvo que pagar 2 millones de pesos en el pago de laudos laborales. Habrá que ver ahora de dónde sacará para la nómina secreta que tiene para financiar pseudo periodistas cuya única exigencia a cambio de recibir miles de pesos mensuales es atacar al gobierno estatal de Ricardo Gallardo. Seguramente para eso soluciones no le faltarán.
En ese entorno de fatuidad en el ejercicio de gobierno, Galindo presume a su Secretaría de Seguridad, quien presumió en su más reciente informe que en el último año de mala administración del “alcalde viajero” han logrado fortalecimiento institucional, prevención del delito y lo más descabellado y mentiroso: Generación de entornos seguros. ¿Qué dirán de esto los familiares del universitario asesinado para despojarle de su auto hace unos días.
En el colmo del cinismo, tanto el secretario municipal de seguridad, Juan Antonio de Jesús Villa Gutiérrez como el propio Galindo, su jefe y mecenas, prefieren olvidar la corrupción develada por particulares en Protección Civil Municipal, un botón de muestra de la putrefacción que priva en muchas áreas del Ayuntamiento capitalino.
Galindo aduce que no estaba enterado y que supo de la corrupción de Adrián Cortázar y sus secuaces hasta que las dueñas y directoras de jardines de niños hicieron público tal tumor; Villa Gutiérrez, por su parte, asegura que desconocía de tales denuncias de corrupción en el área bajo su responsabilidad y pone la cereza en el pastel al decir que no había reportes ni denuncias previas a que se desatara el escándalo. Par de cínicos.
Hologramas
CRASO ERROR.- El diputado de Morena, Carlos Artemio Arreola Mallol dio una cátedra de lo que no se debe hacer en la tarea de legislar. Las iniciativas que presentó para permitir endeudarse a los 59 ayuntamientos y al gobierno estatal le rebotaron en la cara. En tal escándalo percibo dos errores: Uno, falta de comunicación con su partido que lo obligó a retirarlas y lo exhibió públicamente como hacedor contrario a los principios de la auto llamada cuatroté; dos, ausencia total de cabildeo, principio elemental del acuerdo político. El joven legislador está pagando duro su yerro, en redes sociales ha sido vapuleado al sacarle a relucir sus orígenes priístas y la defensa perruna del movimiento al que actualmente pertenece y que lo ha distinguido en Tribuna pasará al olvido.