De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en México la brecha de género es de al menos 50 años de rezago de oportunidades de las mujeres respecto a los hombres y, aunque ha habido avances como la paridad en algunos cargos administrativos y de elección popular, la igualdad sustantiva continúa como una asignatura pendiente, por ello la iniciativa del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (Ceepac) de que la gubernatura del estado de San Luis Potosí se alterne en cuestión de género a partir del 2027 reviste uno de los mayores logros en el empoderamiento de ellas.
De ser aprobada en el Congreso la propuesta del Organismo Público Local Electoral potosino, la reforma constitucional y a la Ley Electoral garantizaría que en dos años San Luis Potosí tenga la primera gobernadora constitucional en su historia.
De acuerdo con lo públicamente sabido, las tres principales fuerzas tendrían como sus abanderadas a la senadora Ruth González Silva por PVEM quien gobierna en el estado; la titular de la Secretaría de Gobernación del Gobierno de México, Rosa Icela Rodríguez Velázquez o bien su hermana Rita Ozalia por Morena quien gobierna el país; y por el PAN la senadora y actual presidenta del Comité Directivo Estatal, Verónica Rodríguez Hernández. En la “chiquillada” no hay perfiles con posibilidades de triunfo.
De ello habría damnificados, principalmente el “alcalde viajero” de la capital, Enrique Galindo Ceballos, quien vería frustrada su ambición desmedida por aparecer en la boleta a la gubernatura en una forzada alianza PAN-PRI y tendría que irse por su Plan B ya recomendado por sus asesores de buscar una posición plurinominal a nivel federal.
Otro damnificado sería el empresario huasteco, Gerardo Sánchez Zumaya, recién reclutado para Morena por las hermanas Rodríguez Velázquez a instrucción del junior “Andy” con quien en sociedad fueron privilegiados con contratos millonarios en la paraestatal Pemex.
En la llamada “joya de la corona” electoral, la capital San Luis Potosí también los ecos de la acción afirmativa propuesta por el Ceepac tendría repercusiones. En la obligada paridad de género en la designación de candidaturas, es tradición en los partidos políticos, sobre todo los nacionales, que si postulan a un hombre o a una mujer a la gubernatura, las capitales de los estados son para el género opuesto. Luego entonces, la candidatura a la alcaldía capitalina recaería en una persona del género masculino, lo que abre posibilidades a diversos personajes que suspiran por hacer campaña y llegar a gobernar la ciudad más grande del gran tunal.
En el caso del PAN, el horizonte se amplía para el diputado local y coordinador del Grupo Parlamentario en el Congreso del Estado, Rubén Guajardo Barrera, quien en las pasadas elecciones demostró que sabe vencer a las fuerzas hegemónicas del PVEM y Morena. La gran damnificada en este escenario sería Bertha Estela Arriaga Márquez, esposa de Enrique Galindo y senadora suplente de la panista Verónica Rodríguez Hernández, a menos que los chantajes de su esposo obliguen a “Alito” Moreno a postularle, aunque tendría que contar con el sometimiento y complicidad de la actual presidenta de la Directiva en el Congreso del Estado, Sara Rocha Medina.
En el caso de Morena, el diputado Cuauhtli Fernando Badillo Moreno también vio amplitud en sus deseos de ser alcalde de la capital potosina. Habilidoso tejedor de alianzas con el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona, con el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo y con la misma Rita Ozalia Rodríguez Velázquez, el vecino de la Ricardo B. Anaya podría en una eventual coalición electoral ser apoyado por el PVEM que no tiene cuadros competitivos para la capital.
Su principal adversario está en las mismas filas de Morena, el junior diputado local de pedigrí priista Luis Emilio Rosas Montiel, quien podría tener oportunidades a través de su papá, el diputado federal Salomón Rosas y el grupo político al que pertenece y que lidera el titular de la Secretaría de Economía del gobierno federal, Marcelo Ebrard Casaubón, quien desde los privilegios que otorgan ser ex “corcholata” y disciplinarse ante la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, podría exigir como pago de cuota la capital potosina para sus huestes.
Pepe Alemán
Holoverso