La FIFA confirmó que todos los encuentros del Mundial 2026, que se celebrará en Canadá, México y Estados Unidos, contarán con pausas obligatorias de hidratación. Estas se aplicarán en cada mitad del partido, sin importar las condiciones climáticas de cada estadio, y tendrán una duración aproximada de tres minutos.
Los árbitros detendrán el juego alrededor del minuto 22 de cada tiempo, dividiendo efectivamente los partidos en cuatro segmentos. La medida busca proteger la salud de los futbolistas, especialmente en sedes donde las temperaturas puedan ser elevadas o la humedad intensa.
Más allá del bienestar físico, estas pausas también generan un cambio estratégico: los entrenadores podrán ajustar tácticas, planear sustituciones y controlar la intensidad del juego. Para los equipos, representa una oportunidad para optimizar el rendimiento en momentos clave del partido.
Los aficionados también vivirán una experiencia diferente, acostumbrados a ver dos tiempos continuos de 45 minutos. Ahora, la dinámica del juego podría tornarse más pausada, pero con la promesa de mantener un nivel alto de energía y competitividad en cada encuentro.