Estamos a escasos días para terminar el año y como la chocosa costumbre exige hay que hacer un resumen de lo que ocurrió en estos últimos 365 días.
Como cada año tuvimos grandes sorpresas, grandes desgracias, y grandes fracasos de nuestros gobiernos. Nos siguen quedando a deber.
Este final de año se puede sentir como de relleno, el nivel que pensemos de gobierno no tiene un compromiso a priori para el 2026, falta mucho para las elecciones, y el trabajo que hacen se limita a la corta memoria del electorado.
Gobiernos municipales terminan el año amparados ante las obras que alcanzó a realizar el gobierno estatal y a los apoyos que da la Federación, sin cumplir su responsabilidad: otorgar sin miramientos servicios municipales y esforzarse día a día en prestar la seguridad de proximidad social que tanto se necesita en las calles.
La Federación concluye el 2025 de una manera en que la presidenta no hubiera querido, desde el magnicidio de Carlos Manzo nada ha salido conforme lo esperado y aunque se esfuercen en decir lo contrario la aceptación de Claudia Sheinbaum va ligeramente a la baja en el amanecer de su sexenio.
El gobierno estatal por otra parte entra a una parte dolorosa, la recta final, en donde se gana o se pierde. En esta parte del sexenio hay que preservar lo realizado, planear el futuro para garantizar el legado.
2025 fue un año vertiginoso, para dependencias como la Fiscalía General del Estado lo empezó mal y lo terminará mal, por más esfuerzo que hicieran los diputados en darle una decorosa comparecencia.
Daniela Martell Orozco fue reportada como desaparecida el seis de enero, en todo el proceso de búsqueda – más impulsado por la sociedad - la Fiscalía brilló por la ineficiencia en sus métodos. Ahora al cerrar el año, la FGE enfrenta un escandalo que en España le costó el puesto al fiscal: filtró un vídeo en un caso sentido para la sociedad, no el de más peligro, pero sí el que expone la realidad del estado, la necesidad y la idea de la impunidad generó que 3 jóvenes decidieran asaltar a una víctima en un lugar que carece de vigilancia y por tanto garantiza el crimen perfecto, sin poder aclarar qué ocurrió, la investigación sigue, esperando que no se estropeé el caso y salgan en libertad los tres asaltantes.
De Villa de Pozos también hay mucho que recapitular, pero me sentaré en una sola cosa: Empezó el año como el municipio más joven que es, agachado sin separarse del Ejecutivo, y lo terminará agachado sin separarse del Legislativo. Su compromiso con la sociedad no se vio a inicios del año, y tampoco se verá al empezar las 12 campanadas.
Así terminamos un año, vertiginoso y convulso, la incertidumbre seguirá siendo el pan de cada día, pero aún así agradecemos día a día lo que tenemos, y agradeciendo un ciclo más que se termina de la mejor manera que pudimos.