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Pepe Alemán
Holoverso

La mentira, signo del fracaso Galindista

Una tras otra, las mentiras en la administración municipal de Enrique Galindo Ceballos brotan día tras día, como ha sido la constante durante sus cuatro años de administración. La más reciente, la sistemática violación de los derechos laborales y humanos de cientos de empleados y empleadas municipales, muchas de ellas con el despido injustificado como colofón, lo cual, con el cinismo acostumbrado y la actitud mitómana que les caracteriza, fue negado por el mismo alcalde y su síndico Víctor Hugo Salgado Delgadillo.

La alerta sobre las violaciones a los derechos laborales y despidos injustificados a cientos de personas con derechos adquiridos en el Ayuntamiento de la capital la hizo la consejera ciudadana de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Roxana Castro Dimas a la que la plataforma “Ciudadanos Observando” le da seguimiento; ambas instancias no solamente documentan los atropellos laborales cometidos por la administración de Galindo, sino que advierten producto de ello provocan un daño millonario a la Hacienda Municipal al tener que pagar laudos laborales, lo cual de acuerdo con la Ley de los Servidores Públicos del Estado de San Luis Potosí es motivo de sanción.

Al ser cuestionados al respecto, tanto Enrique Galindo como Víctor Hugo Salgado “jugaron al Tío Lolo” y lejos de asumir la realidad afirmaron que no se trataba ni de despidos ni mucho menos injustificados, sino simplemente terminación de contratos y la no renovación de los mismos, cuando en los tribunales laborales existe documentación que acredita a las y los cientos de afectados que contaban ya sea con base sindical o base de confianza, es decir con contratos por tiempo indefinido con años de antigüedad.

Dicen los enterados que el masivo despido injustificado se deriva de una estrategia electoral del alcalde, que busca liberar plazas para entregarlas a quienes confía operarán una vez que consiga su anhelada candidatura. Otra muestra de esta hipótesis la representa que los parásitos carreristas que contrató al inicio de su administración siguen intocables pese a que no representan algún valor a la lejana buena gobernanza y solamente se dedican a grillar y caravanear al jefe.

Galindo olvida experiencias del pasado reciente. La práctica actual de violentar los derechos laborales y despedir injustificadamente a cientos de empleadas y empleados municipales que no son de su agrado, costó en al menos dos ocasiones la reelección a alcaldes o incluso acabó con sus carreras políticas. No hay que olvidar que atrás de cada despido injustificado hay una familia a la que Enrique Galindo dejó sin sustento, sin servicio médico y muchos de ellos sin el tratamiento para atenderse enfermedades terminales o crónico degenerativas. El costo por esa insensibilidad está por venir.

Pero la mentira y la simulación han sido, son y seguirán siendo el signo del “alcalde viajero”. Un botón de muestra lo ha significado el programa “Vialidades Potosinas” que al inicio de su primer mandato Galindo anunció con bombo y platillo, donde la meta era pavimentar un millón de metros cuadrados; la mentira y simulación radicó en medir en superficie y no en calles rehabilitadas porque de ser así el beneficio colectivo era pírrico como realmente sucedió.

Otro programa simulador de Galindo es el llamado “Capital al 100” donde cada fin de semana lleva a sus incondicionales –a los que no lo obligan previa amenaza de despido- a barrer y pintar guarniciones, pero en paralelo activa la onerosa e insultante maquinaria de propaganda para ensalzar su imagen electoral y políticamente, no como gobernante.

En los próximos meses la mazorca galindista será desgranada. Las mentiras y simulaciones del “alcalde viajero” serán desveladas.

Hologramas

QUEDAR BIEN.- Delegados federales, legisladores, dirigentes partidistas, titulares de seccionales, escenificaron este fin de semana en las cabeceras regionales del estado lo que Morena llamó “Jornadas en defensa de la soberanía nacional”, para defender la presidenta Claudia Sheimbaum de las amenazas de Donald Trump de incursionar en territorio mexicano para combatir a las organizaciones de narcotraficantes mexicanas. Sin embargo, las plazas públicas se vieron semivacías y pareció más bien una manifestación de lealtad de las y los organizadores para continuar con los privilegios que otorga el estar en el poder; incluso, en el caso de la Plaza de Armas, en la capital del estado, la asamblea se convirtió en un mitin político donde algunos oradores rozaron los delitos electorales y centraron sus discursos en las elecciones del año que entra.