titulo_columna
Gustavo Candia
Opinión

¡Viva la libertad en Venezuela!

El arresto de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 representa un golpe decisivo contra un régimen que ha sumido a Venezuela en el caos durante años. Maduro, ahora en Nueva York enfrentando cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas, operaba un gobierno que más parecía un cártel del crimen organizado: alianzas con narcos, corrupción rampante y control territorial a través de la violencia, similar a cómo los grupos criminales infiltran instituciones y dejan miseria a su paso en otras naciones de la región. Esta captura no es un acto de imperialismo, como lo pintan algunos, sino una intervención que pone fin a un narcoestado fallido, ofreciendo una oportunidad real de reconstrucción.

Sin embargo, no se puede ignorar la hipocresía de ciertos medios que, por más de una década, hicieron la vista gorda ante los abusos de Maduro contra su población. Mientras el régimen manipulaba elecciones en 2018 y 2024, reprimía manifestaciones y provocaba una crisis humanitaria que expulsó a millones, muchos progresistas optaron por el silencio o por idealizar el "socialismo del siglo XXI". HOY, ESOS MISMOS QUE GRITAN POR LA "SOBERANÍA VIOLADA" NO ALZARON LA VOZ CONTRA LAS TORTURAS, LAS MUERTES O EL HAMBRE. ES UN SESGO IDEOLÓGICO QUE PRIORIZA NARRATIVAS POLÍTICAS SOBRE EL DOLOR HUMANO REAL.

Por si fuera poco, es tan surrealista observar a extranjeros de izquierda, instalados en democracias estables, intentando dictar cómo deben reaccionar los venezolanos exiliados ante este suceso. Desde sus cómodos asientos, los tildan de "traidores" por celebrar el arresto, ignorando el sufrimiento vivido. Es una condescendencia que pasa por alto cómo Maduro ya había cedido el control del país a influencias externas como Cuba, Rusia e Irán, sin traer más que represión y pobreza.

Los testimonios de los exiliados venezolanos son reveladores: miles han festejado en ciudades como Miami, Madrid y Santiago, con lágrimas de alegría y cánticos de "libertad" tras años de opresión aceptando pagar el precio de ceder temporalmente el control de sus vastos yacimientos minerales, petróleo, oro, coltán, a Estados Unidos, si eso significa mayor crecimiento y desarrollo. Prefieren una alianza que impulse la economía y repatríe a millones de exiliados, en lugar de "regalar" esos recursos a rusos, iraníes y chinos, que solo han traído miseria, corrupción y dependencia. Como dijo un funcionario opositor, Venezuela podría convertirse en un centro energético aliado de EE.UU., protegiendo inversiones y restaurando la prosperidad, en contraste con el saqueo previo por potencias autoritarias.

Desde el derecho internacional, esta acción se ampara en el principio de Responsabilidad de Proteger (R2P) de la ONU, de 2005: cuando las instituciones de un país carecen de autonomía frente a un ejecutivo tiránico, como en Venezuela, donde el judicial y legislativo eran marionetas del régimen, la intervención extranjera es legítima para detener atrocidades masivas y proteger a la población, ojo si le parece que México ya cumple con alguna de estos elementos, EEUU estaría aún más facultado para intervenir en el país, pero eso es otra historia.

Me sumo ala alegría Venezolana!!! Viva la Libertad!!!! En hora buena hermanos…