La Selección Mexicana inició el tramo final rumbo al Mundial de 2026 con un retroceso en la clasificación mundial de la FIFA, una señal que no pasa desapercibida en el entorno del futbol nacional. A menos de un año y medio de que México sea sede de la justa mundialista, el descenso vuelve a colocar el foco en el momento deportivo del equipo.
La más reciente actualización del ranking muestra al Tricolor perdiendo una posición, desplazado por el crecimiento sostenido de selecciones como Senegal y Marruecos, mientras que en la región de Concacaf, Estados Unidos conserva el mejor lugar. El movimiento obedece, en buena medida, a los resultados inconsistentes que México ha firmado en sus últimos partidos internacionales.
Aunque el combinado nacional levantó recientemente la Copa Oro, el balance general ha dejado dudas. Empates poco convincentes y derrotas en duelos de preparación han alimentado la percepción de que el equipo aún no consolida una identidad clara ni una alineación base que aporte continuidad y solidez.
Con la inauguración del Mundial prevista para junio de 2026, la selección enfrenta un periodo clave para corregir el rumbo. Mejorar el funcionamiento colectivo y traducirlo en resultados será fundamental no solo para escalar posiciones en el ranking, sino para llegar a la Copa del Mundo con mayor credibilidad y responder a las expectativas de jugar en casa.