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Pepe Alemán
Holoverso

Avispero albiazul y el reacomodo por la capital

Con el pretexto de dar a conocer su agenda legislativa 2026, el diputado federal David Azuara Zúñiga alborotó el avispero albiazul al revelar que se gesta una tregua entre el azuarismo y la dirigencia estatal presidida por Verónica Rodríguez Hernández, promovida por su jefe nacional Jorge Romero, lo que desató el lugar común del partido fundado por Manuel Gómez Morín: El peor enemigo de un panista es otro panista.

En primera instancia, precipitó la decisión de la diputada local María Aranzazu Puente Bustindui de renunciar a 23 años de militancia panista y evidenciar la decadencia que Acción Nacional registra en las últimas elecciones, donde, por poner un ejemplo, el Grupo Parlamentario del PAN en el Congreso del Estado queda reducido a tres curules, una sola por Mayoría Relativa.

Lo de Aranza se veía venir. Desde la anterior Legislatura y en ésta donde logró la reelección, su protagonismo en el panismo legislativo se vio acotado, casi reducido a nada, incluso, como ella lo mencionó en su discurso de renuncia, rayando en la violencia política en razón de género.

Se convirtió en la primera mujer representante popular del anterior Distrito VII hoy Distrito VIII local, el segundo más panista de México, pero eso de nada le valió para que le respetaran el pedo electoral que representaba y fue víctima de la reiterada cerrazón cupular que caracteriza al panismo potosino desde el llamado y extinto “Círculo Azul”.

Aranza se había plegado en los últimos años al grupo político del ex diputado federal Xavier Azuara Zúñiga, pero al desbocarse su hermano David de que se gestaba una tregua con el grupo en el poder, se sintió políticamente más sola que una ostra. Ahora, es cuestión  de días en que anuncie su afiliación al PVEM y su incorporación a esa bancada de por sí mayoritariamente arrolladora.

Ahora bien, cuerpeado por la también diputada federal Nubia Iris Catillo Medina, de la veterana panista Lidia Argüello Acosta y del dos veces dirigente estatal y ex diputado local Héctor Mendizábal Pérez, los mensajes políticos de David Azuara tuvieron varios destinatarios; no hay que olvidar que el nacido en Tanquián y avecindado en la capital potosina, aspira a la candidatura a la Presidencia Municipal de San Luis Potosí, luego entonces uno de los receptores fue el diputado local y coordinador del Grupo Parlamentario del PAN, Rubén Guajardo Barrera, quien lleva al menos dos trienios relegado en sus aspiraciones por contender por abanderar a su partido en la llamada “joya de la corona electoral”. Lo del azuarismo es una declaratoria de guerra.

El otro receptor de los mensajes de David, sin duda, es el alcalde Enrique Galindo Ceballos quien, en su alianza con la actual dirigencia estatal panista, planea imponer a su esposa Estela Arriaga, suplente en el escaño del Senado de Verónica Rodríguez, para que lo suceda en la alcaldía capitalina a partir del 2018, los sueños matrimoniales es hacer campaña juntos.

Pero las posibilidades de que el PAN repita en la capital por decir lo menos se enrarecen. Como decíamos, Aranza Puente representa y tiene trabajo político en el segundo Distrito Electoral más panista del país, el Octavo capitalino, lo que abre las posibilidades que, una vez que se oficialice su incorporación al Verde-Gallardismo se convertiría en la candidata natural de esa fuerza política en coalición con el PT para buscar derrotar a Guajardo, a David, a Verónica y a Galindo y esposa. Quien también se cimbra con ese escenario es Morena con sus aspirantes los diputados locales Cuauhtli Fernando Badillo Moreno y Luis Emilio Rosas Montiel, así como el diputado federal y ex superdelegado Gabino Morales Mendoza.