Para decepción de muchos de mis seguidores, el reguetón forma parte de mi música favorita desde que tenía 13 años. Soy bailador, y mucho. Cada vez que escucho el dembowmis articulaciones se mueven solas. Lo que sí es verdad, es que nunca tomé en serio el género, ya que en muchas ocasiones me parecía extremadamente superficial. Era para bailar y cantar al unísono. Sólo para eso.
Sin duda fue el género que acompañó a mi generación en los momentos de fiesta. Y mira que para eso nos pintábamos solos. Vimos pasar ídolos que conforme aparecieron marcaron una era: Daddy Yankee, Don Omar, Nigga, Maluma, J. Balvin, todos conquistando los oídos del mundo entero y poniendo a América Latina a la vista de todos.
Sin embargo, nadie había conseguido a través de su música lo que Bad Bunny está a punto de consumar: introducirse en el centro de la discusión política y la lucha social. El álbum galardonado en los Grammy, DeBÍ TiRAR MáS FOToS, trasciende el género al abanderartemas como migración, gentrificación y desplazamiento en un contexto en el que se presentan planes para construir lujosos desarrollos en las que fueron zonas de genocidio.
“Quieren quitarme el río y también la playa, quieren al barrio mío y que abuelita se vaya. No, no sueltes la bandera ni olvides el lelolai que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái. Aquí nadie quiso irse, quien se fue sueña con volver. Si algún día me tocara, que mucho me va a doler”, Benito Antonio Martínez Ocasio de PR.
La primera vez que realmente puse atención a su música fue cuando vi el video de “Ella perrea sola” en el que se vistió de mujer. No pude evitar la sorpresa que me dio el nivel de deconstrucción de su machismo. Y también me asombró el nivel de aceptación que tuvo entre el público. Eso, sin contar el sentido del mensaje de la canción frente a un empoderamiento de la mujer, ahora, en la pista de baile.
Pero el álbum DtMF se voló la barda: hizo apología social al tiempo que reivindicaba otros ritmos latinos como la salsa, el merengue y el son. Invocó un espíritu patriótico a la vez que posicionó un potente mensaje de amor, aprecio a la familia y a PR, su tierra. Denunció una realidad injusta y un futuro complicado mientras invitó a una autoreflexión sobre nuestros orígenes. No sé si pueda hacer algo mejor, para mí esta es su magnum opus, su obra maestra.
El camino está trazado y el momento estelar de esta historia se vivirá el próximo 8 de febrero, cuando se presente ante el escenario más grande que existe: el Superbowl. En un show de medio tiempo que protagonizará un momento de polarización histórico en el que su principal opositor es el presidente de la nación más poderosa del mundo: Donald Trump y lo que los divide es el racismo que rechaza todo aquello que huela latino y hable español, frente a un pueblo que clama justicia bajo el terror que propaga el ICE.