Corría la tarde del 29 de enero cuando del cielo cayeron lágrimas de billetes y fuimos testigos del cese de una batalla fiscal. Muy a su pesar, el tío Richi (Ricardo Salinas Pliego), dueño de Elektra, TV Azteca y media ciudad peluche, fue obligado a pagar su deuda tributaria al SAT después de 20 años de amparos. El saldo ya asciende a nada menos que 32 mil 132 millones 897 mil 658 pesos mexicanos, o sea "varios súper" como diría Lolita Cortés. Eso sí, liquidados en pagos chiquitos de 18 plazos, algo así como si nosotros, los mortales, sacáramos una salita a meses sin intereses.
Pero lo que parecía una derrota para el magnate de los negocios, se convirtió en la simpatía de muchos usuarios en la red social X, especialmente entre jóvenes de derecha. Una reacción que no es minoritaria si recordamos que desde septiembre de 2025, el empresario ha mostrado mayores coqueteos con la idea de postularse como presidente de México en 2030.
Por mi parte digo, soñar con la silla presidencial no cuesta nada y afortunadamente tampoco se pagan impuestos, lo que le viene muy bien al tío Richi. Pero es importante que prestemos atención crítica a los discursos que consumimos. Por ejemplo, cuando asistió al programa Ventaneando en TV Azteca, Salinas Pliego no desaprovechó la oportunidad para quejarse de su situación y nos dejó citas memorables.
"A los gobiernícolas se les pasa la mano, nos maltratan. La gente que trabajamos lo hacemos porque nos gusta... ¿Entonces por qué vienen, nos despojan y nos dan muy poco a cambio?... Si gente como yo no se mete a cuidar el entorno. ¿Dónde vamos a vivir después?... A mí me encanta irme a Miami de vacaciones pero no me gustaría irme exiliado", pronunció en vivo y a mí se me olvidó que no puedo llorar en un yate de lujo.
¿Notan cómo nos incluye en su discurso? No es casualidad, pese a que sus condiciones no son mínimamente cercanas a las de la clase baja.
Pero tampoco lo vamos a crucificar por un mal chiste de héroe. Su queja aunque está desubicada, es genuina porque incomoda al 1% de la población más rica en México. De acuerdo con la investigación de Viri Rios sobre la meritocracia y otros mitos, uno de los motivos de la desigualdad en este país es debido a que las reglas fiscales no aplican igual para todos. A diferencia del grueso poblacional, los ultrarricos pagan menos de lo justo gracias a sus contadores que diseñan estrategias para reducir impuestos. O sea, como dijo Grupo Salinas, ellos sí pagaron pero no completo.
Usted puede poner en tela de juicio si este proceso implicó o no la persecución política de Morena. Pero ojo: aunque la novela tenga un buen guión, no todo el personaje que sufre es mártir. Es notable que a Salinas Pliego, le honra -al menos a su ego- que las encuestas públicas lo señalen como favorito para la candidatura del PAN dentro de cuatro años.
Sin embargo, mientras su televisora promueve su difícil lucha como millonario saqueado, tú y yo, los compas del barrio soñamos con ese aumento del salario mínimo: de $266 a $315 pesos mexicanos diarios. Aunque yo produzca más, mi bolsillo no se enriquecerá a la par.
Sí, la derrota fiscal puede ser una victoria para el régimen político en el poder que, al parecer, busca llenar los panteones tributarios de ricos chillones. Pero no hay que confundirnos, Salinas Pliego y Grupo Salinas no se quedarán en la ruina después de este atropello. Porque desgraciadamente, pobre se nace y el 73 por ciento de la población mexicana no se hará millonaria nunca.