Por Redacción Contra Réplica

Peritos reavivan dudas sobre la muerte de Kurt Cobain

Un análisis forense independiente cuestiona la versión oficial de suicidio, pero autoridades descartan reabrir el caso.

Treinta años después del disparo que silenció a la voz de Nirvana, el expediente de Kurt Cobain vuelve a generar ruido. Un grupo privado de especialistas en ciencias forenses publicó un análisis que desafía la conclusión oficial de suicidio emitida en 1994, planteando la posibilidad de un homicidio. El debate, más académico que judicial, ha reabierto una herida que nunca terminó de cerrar en la cultura popular.

El equipo, encabezado por Brian Burnett y la investigadora Michelle Wilkins, revisó la autopsia, fotografías y reportes técnicos. En su informe, difundido en una revista internacional de ciencia forense, enumeran diez puntos que —a su juicio— no encajan con la hipótesis de una muerte autoinfligida. Entre ellos, sostienen que el músico pudo haber sido obligado a consumir una dosis elevada de heroína que lo dejó incapacitado antes de recibir el disparo.

El documento describe presuntos indicios de hipoxia y daños orgánicos que, según los autores, no corresponderían a una muerte inmediata por escopeta. También señalan irregularidades en la escena: la escasa presencia de sangre en la mano izquierda cercana al arma, el acomodo de cartuchos y un kit de heroína con utensilios limpios y ordenados. Incluso ponen en duda la autenticidad total de la nota hallada, al detectar variaciones en la caligrafía de los últimos renglones.

La respuesta oficial fue tajante. La oficina del forense del condado de King reiteró que la investigación original fue exhaustiva y que solo evidencia nueva y concluyente justificaría reabrir el caso. Hasta ahora, no la hay. Sin embargo, Wilkins sostiene que el debate trasciende lo penal y apunta a la responsabilidad social: la narrativa de la muerte de Cobain, afirma, ha influido durante décadas en la percepción pública del suicidio, con consecuencias que aún resuenan.