En el deporte profesional, un error en la alimentación puede costar puntos, prestigio o incluso una carrera. Con esa premisa, el Abierto Mexicano de Tenis anunció que en su edición 2026 eliminará la carne roja del menú destinado a los jugadores. La medida busca evitar cualquier posibilidad de dopaje involuntario y reforzar los protocolos de cuidado en uno de los torneos más relevantes del calendario latinoamericano.
La decisión no es simbólica. La organización explicó que el objetivo es reducir al mínimo cualquier variable que pueda comprometer la elegibilidad de los atletas ante controles antidopaje. En su lugar, se implementará un esquema nutricional basado en proteínas alternativas de alta calidad, suficientes para sostener el rendimiento físico y la recuperación de competidores de alto nivel.
El nuevo menú priorizará pescados, mariscos, lácteos, huevo y legumbres, diseñados bajo supervisión especializada. Más que una restricción, se presenta como una estrategia preventiva que coloca al certamen en una postura más estricta frente a los estándares internacionales. En un circuito donde cada detalle cuenta, la alimentación se convierte en parte de la táctica.
El ajuste también llega tras la experiencia de la edición anterior, cuando una intoxicación masiva afectó a figuras como Alexander Zverev, Tommy Paul, Holger Rune y Casper Ruud, obligando a algunos a abandonar la competencia. Con este giro, Acapulco no solo ajusta su cocina: redefine su mensaje. En la alta competencia, prevenir también es competir.