En una temporada atípica y adelantada de incendios forestales, el fuego no da tregua en las cuatro regiones del estado, golpeando con mayor severidad la árida zona del Altiplano Potosino. Las llamas han provocado daños incalculables a la flora y la fauna, arrasando miles de hectáreas y dejando una profunda huella ambiental.
Sin embargo, mientras brigadistas y voluntarios combaten el fuego en condiciones adversas, surge una pregunta inevitable: ¿quién responde por estos ecocidios?
A la fecha, no se tiene conocimiento de sanciones ejemplares contra los responsables. Ni la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, ni las autoridades estatales o municipales han informado sobre la aplicación firme de la ley contra quienes provocan estos siniestros, ya sea por negligencia o de manera intencional.
El caso del municipio de Santo Domingo es ilustrativo. Durante al menos 72 horas, un incendio de gran magnitud movilizó recursos humanos y maquinaria pesada, consumiendo más de 30 mil hectáreas.
El despliegue fue considerable, pero el saldo ambiental es devastador y, hasta ahora, no hay responsables que enfrenten consecuencias.
La temporada apenas comienza y aún restan varios meses críticos. Si en pleno invierno se registran incendios de tal magnitud, el panorama para la primavera resulta alarmante.
La inversión para combatirlos es necesaria, pero también lo es la prevención y la aplicación estricta de la ley. De lo contrario, el fuego seguirá avanzando con total impunidad.