La tranquilidad de University Avenue, una de las principales arterias de Toronto, se vio interrumpida cuando dos individuos descendieron de una camioneta blanca y dispararon contra el consulado de Estados Unidos alrededor de las 04:30 horas locales. A pesar de la sorpresa y de que había personas dentro del edificio, no se registraron heridos gracias a la fuerte protección del inmueble.
Las autoridades consideran el hecho un “incidente de seguridad nacional”. Chris Leather, responsable de operaciones criminales en la policía federal canadiense, indicó que la investigación evaluará si se trata de un acto terrorista. Mientras tanto, los protocolos de seguridad se han intensificado en consulados estadounidenses e israelíes en Toronto y Ottawa.
Este episodio se produce tras protestas recientes frente al consulado por la guerra en Medio Oriente y luego de una serie de disparos a tres sinagogas en la ciudad. Las fuerzas de seguridad trabajan en coordinación con el FBI y el CSIS, revisando los incidentes de manera conjunta para determinar posibles vínculos, aunque aún es demasiado pronto para confirmarlos.
Más allá del edificio, el ataque reabre el debate sobre la seguridad de instalaciones diplomáticas en contextos de tensión internacional. La presencia de civiles y la cercanía a hospitales y edificios gubernamentales subrayan la complejidad de proteger a ciudadanos y diplomáticos frente a amenazas inesperadas.