Para miles de mexicanos, mayo de 2026 puede marcar un antes y un después en su vida financiera. El Buró de Crédito informó que diversos registros negativos comenzarán a eliminarse conforme a su antigüedad y monto, abriendo la puerta a una recuperación en el acceso a financiamientos.
El esquema no es nuevo, pero su impacto se vuelve visible en ciclos específicos. Las deudas más pequeñas, menores a 25 UDIS, desaparecen tras un año; aquellas de hasta 500 UDIS, en dos años; mientras que los adeudos de mayor tamaño pueden permanecer hasta seis años antes de ser eliminados, siempre que no estén ligados a procesos legales o fraudes.
Más allá del “borrón” automático, especialistas advierten que el historial crediticio no se limpia por completo ni de inmediato en términos prácticos. El sistema sigue registrando el comportamiento financiero, por lo que acciones como pagar a tiempo, evitar atrasos y negociar adeudos siguen siendo determinantes para reconstruir la confianza ante instituciones bancarias.
También existen atajos que pueden resultar contraproducentes. Opciones como la quita permiten liquidar deudas con descuentos, pero dejan marcas negativas que afectan la calificación crediticia. En ese sentido, el verdadero cambio no solo depende del paso del tiempo, sino de decisiones financieras que definan el futuro acceso al crédito.