Lo que pudo convertirse en una tragedia múltiple terminó en una historia marcada por el sacrificio. Gilberto Contreras Cañez, de 35 años, murió después de ingresar al mar para salvar a cuatro menores que eran arrastrados por las olas en Puerto Lobos.
De acuerdo con testigos, el hombre reaccionó sin dudar cuando vio a los niños en peligro. Uno a uno logró acercarlos a la orilla, en medio de una corriente que dificultaba mantenerse a flote. Su intervención fue decisiva para ponerlos a salvo, evitando un desenlace fatal para los menores.
Sin embargo, el esfuerzo físico y las condiciones del rescate pasaron factura. Tras salir del agua, su estado de salud se deterioró rápidamente. Fue trasladado por elementos de la Cruz Roja a un hospital, donde se confirmó que había sufrido un paro respiratorio derivado de la inmersión.
El caso no solo conmocionó a la comunidad, también dejó una reflexión sobre los riesgos en zonas costeras y la fragilidad de estos momentos. Familiares y amigos despidieron a Gilberto al día siguiente, recordándolo no por la tragedia, sino por la decisión que tomó en segundos: salvar vidas, aun a costa de la suya.