El inicio de la temporada 2026 no ha sido sencillo para Sergio “Checo” Pérez, quien ha tenido que remar desde el fondo en las primeras carreras del calendario. Sin embargo, lejos de encender alarmas, el piloto mexicano mantiene una lectura optimista sobre el desempeño de su monoplaza y apuesta por una evolución progresiva que podría comenzar a notarse en el Gran Premio de Miami.
Con resultados discretos en Australia, China y Japón, donde se ha mantenido fuera de los puntos, Pérez reconoce que el equipo aún está lejos del ritmo competitivo que exige la Fórmula 1. Aun así, identifica señales de avance en cada carrera, particularmente en la consistencia del auto, que comienza a responder con mayor estabilidad pese a las limitaciones actuales.
El contexto también ha jugado a su favor. La cancelación de pruebas en Medio Oriente abrió una ventana inesperada para trabajar en ajustes técnicos que podrían marcar diferencia en las siguientes fechas. Para el tapatío, este tiempo adicional representa una oportunidad crucial para cerrar la brecha con escuderías del pelotón medio, que por ahora han mostrado mayor solidez en carrera.
Más allá de los resultados inmediatos, el enfoque de Pérez está en construir confianza tanto en el vehículo como dentro del equipo. Consciente de que aún necesitan mejorar el rendimiento general, especialmente en ciertos tramos del circuito, el mexicano visualiza Miami como el primer gran examen real para medir si las modificaciones implementadas logran colocarlos en la pelea que hoy parece lejana, pero no imposible.