El sarampión volvió a encender las alertas sanitarias en México. A poco más de tres meses de iniciado el 2026, los contagios ya superaron todo lo registrado durante 2025, evidenciando un repunte acelerado que coloca a la enfermedad nuevamente en el centro de la preocupación pública.
De acuerdo con los reportes epidemiológicos más recientes, en lo que va del año se han confirmado más de 9 mil casos, frente a los 6 mil 464 contabilizados durante todo el año anterior, lo que representa un incremento cercano al 139 por ciento. Este crecimiento también se refleja en la tasa de incidencia, que pasó de 4.85 a 6.71 casos por cada 100 mil habitantes, marcando un avance sostenido del virus en el país.
El impacto no es homogéneo. Jalisco concentra la mayor cantidad de contagios, con más de 5 mil casos y varias defunciones, seguido por entidades como Chiapas y la Ciudad de México. En términos de edad, los grupos más afectados son niñas y niños de entre 1 y 4 años, así como jóvenes adultos, lo que revela brechas en la cobertura de vacunación y en la protección de sectores clave.
Aunque las autoridades sostienen que la tendencia comienza a estabilizarse tras campañas intensivas de inmunización —con millones de dosis aplicadas en los últimos meses—, el escenario deja ver un desafío mayor: recuperar la confianza en la vacunación y cerrar rezagos acumulados. Más que una cifra, el repunte del sarampión refleja cómo enfermedades que parecían controladas pueden regresar cuando la prevención se debilita.