Por Redacción Contra Réplica

Críticas a Isabel Díaz ayuso por escribir “Méjico” durante visita oficial

Legisladores y funcionarios señalan que la grafía utilizada por la mandataria española refleja falta de respeto y genera polémica en su gira

La visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a México generó una nueva controversia luego de que utilizara la forma “Méjico” al referirse al país, lo que provocó una ola de críticas por parte de legisladores y funcionarios vinculados al partido oficialista.

Diversas voces señalaron que el uso de esta grafía, considerada en desuso en el español moderno, resulta inapropiado en un contexto diplomático, al tratarse del nombre oficial de una nación. Entre las reacciones más destacadas se encuentra la del senador Gerardo Fernández Noroña, quien cuestionó públicamente a la funcionaria española y le sugirió mejorar su ortografía, además de insistir en que el nombre correcto es “México” o “Estados Unidos Mexicanos”.

A estas críticas se sumó César Cravioto, quien enfatizó que la forma correcta de escribir el nombre del país es con “X”, al tiempo que calificó la situación como un reflejo de desconocimiento cultural. El funcionario también consideró que este tipo de expresiones pueden interpretarse como una postura poco sensible en el contexto histórico entre ambas naciones.

El debate se da en medio de una gira que ya había generado distintas reacciones por posicionamientos políticos emitidos por la mandataria española. La utilización de “Méjico” reavivó discusiones sobre el uso del lenguaje, la historia del idioma y las implicaciones simbólicas de nombrar correctamente a un país en escenarios internacionales.

Especialistas en lingüística han señalado que, si bien la forma con “j” tuvo uso histórico en siglos pasados, la grafía con “x” es la aceptada oficialmente en la actualidad, tanto por instituciones académicas como por organismos internacionales.

Hasta el momento, Isabel Díaz Ayuso no ha emitido una postura adicional sobre las críticas. Mientras tanto, la polémica continúa alimentando el debate público en torno al lenguaje, la diplomacia y el respeto cultural en visitas oficiales.