Un grupo de alumnas de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) hizo público un pronunciamiento en el que expresa su inconformidad por la forma en que, aseguran, se han atendido diversos señalamientos de presunta violencia sexual atribuidos a un estudiante próximo a concluir su formación académica.
A través de redes sociales y bajo el mensaje "Exigimos instituciones seguras para todas", las jóvenes manifestaron su preocupación por lo que consideran una falta de acciones oportunas ante denuncias y reportes que, de acuerdo con su versión, se han presentado en distintos momentos contra la misma persona.
Según el documento difundido, el primer caso habría sido denunciado en 2023 por una presunta agresión sexual. Las estudiantes señalaron que el procedimiento interno concluyó sin que, presuntamente, existiera comunicación o seguimiento con otras instancias que pudieran intervenir en el proceso.
Asimismo, indicaron que posteriormente surgieron nuevos reportes relacionados con presuntos actos de acoso hacia otras integrantes de la comunidad estudiantil, situación que incrementó la preocupación entre alumnas y colectivos universitarios.
De acuerdo con el posicionamiento, en 2025 se presentó una nueva denuncia vinculada con hechos similares. Las estudiantes sostienen que, pese a ello, no se habrían aplicado medidas cautelares inmediatas ni acciones para limitar la convivencia del señalado dentro de los espacios académicos mientras se desarrollaban las investigaciones correspondientes.
Las alumnas también señalaron que han participado en entrevistas y aportado testimonios ante diversas áreas universitarias, sin que hasta el momento, aseguran, se les haya informado sobre una resolución definitiva del caso.
En el mismo documento reconocieron el acompañamiento brindado por autoridades de la Facultad de Medicina y por personal de la Unidad de Género, destacando que incluso fue necesaria la gestión de directivos del plantel para solicitar apoyo de instancias superiores de la universidad.
Sin embargo, las estudiantes consideraron que los protocolos preventivos debieron activarse desde las primeras denuncias y advirtieron que la ausencia de mecanismos más ágiles podría poner en riesgo la seguridad de la comunidad universitaria.
Finalmente, hicieron un llamado a fortalecer las políticas institucionales de prevención, atención y acompañamiento en casos de violencia de género, con el objetivo de garantizar entornos seguros para todas las personas que forman parte de la vida académica.