Por Kenia Hernández / Fotografía Salvador Hernández

De orgullo potosino a símbolo del abandono: así agoniza la Presa San José

Hoy, la proliferación del lirio acuático representa un problema severo para el control de la calidad en este servicio, debido a que disminuye la oxigenación.

La Presa San José en San Luis Potosí es apenas un suspiro triste de lo que alguna vez fue. Su recuerdo vive en la mente de generaciones de potosinos que, hace más de una década, disfrutaban de paseos dominicales en medio de la naturaleza y con una vista panorámica hacia la magna obra de la ingeniería.

En 1903, la estructura que fue construida por el ingeniero José M. Silíceo, abasteció de agua a una parte importante de la capital potosina, hasta inicios de los 2000.

Sin embargo, todo cambió radicalmente cuando en 2023, una severa sequía evidenció la falta de  almacenamiento en el vaso captador, que a causa de la acumulación de sedimentos facilitó el estancamiento del líquido.

Hoy, la proliferación del lirio acuático representa un problema severo para el control de la calidad en este servicio, debido a que disminuye la oxigenación. Además de que el embalse se ha convertido en un foco de infección por la propagación de vectores portadores del dengue y las descarga de aguas residuales en su contenido. 

Para julio de 2024, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) realizó un análisis de riesgos en el que advirtió posibkes deslaves y derrumbes en la zona, poco después el lugar fue cerrado al público y clausuró su zona de comedores. Un emblema que hasta ese entonces, alegraba los estómagos de las familias con sus garnachas.

Todo ello, finalmente le restó un atractivo recreativo a las instalaciones, las cuales fueron abandonadas por las autoridades para verlas morir. 

Actualmente, los pocos usuarios que aún la frecuentan señalan que la acumulación de basura, el deterioro y la falta de vigilancia en la arquitectura, los desalienta de visitarla. 

Josefina García Cano reveló que lo que más extraña es el área infantil en donde quisiera que sus nietos disfrutaran de días soleados, así como de las tradicionales gorditas, un patrimonio cultural de este paraje. 

"Cuando uno estaba chico venías aquí y disfrutabas de los domingos. Ahora no, está muy triste, llena de maleza y basura", declaró.

A pesar de que diferentes gobiernos han prometido su rescate, San José permanece detenido en el tiempo y con un aire de nostalgia. 

El ayuntamiento capitalino reconoció que si bien, existe una problemática en cuanto al saneamiento de la presa, no obstante, no han tomado acciones para erradicarla.

Mientras tanto, los costos de la limpieza en las compuertas se incrementan y la arquitectura, la fauna y flora sufren las consecuencias.