El gobierno de Brasil puso en marcha la construcción del puente Salvador–Itaparica, considerado el más largo de América Latina completamente sobre el mar, tras una ceremonia encabezada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el municipio de Vera Cruz. La obra busca transformar la conectividad regional en el estado de Bahía y beneficiar a millones de habitantes del litoral sur.
El proyecto contempla una inversión de 11 mil 600 millones de reales (aproximadamente 2 mil 220 millones de dólares) y estará a cargo de un consorcio integrado por empresas chinas, que también operarán la infraestructura durante un periodo de 35 años bajo un esquema de concesión. La construcción conectará directamente la capital bahiana con la isla de Itaparica a través de una estructura de 12.4 kilómetros.
Durante el arranque de obra, el presidente Lula destacó la importancia del proyecto no solo en términos de desarrollo económico, sino también en la protección de las comunidades locales, al subrayar la necesidad de evitar fenómenos como la especulación inmobiliaria y el impacto del crimen organizado en la región.
De acuerdo con las proyecciones oficiales, el puente permitirá reducir hasta dos horas los tiempos de traslado entre Salvador y municipios del litoral sur de Bahía, lo que beneficiará a cerca de 10 millones de personas distribuidas en más de 250 localidades. Asimismo, se estima un flujo diario de hasta 28 mil vehículos una vez que la obra entre en operación.
La infraestructura contará con cuatro carriles y alcanzará en algunos tramos una altura de hasta 82 metros, lo que permitirá el tránsito seguro de embarcaciones de gran calado hacia la Bahía de Todos los Santos y el puerto de Salvador. El diseño busca integrar eficiencia logística con capacidad marítima estratégica.
Las autoridades prevén que el puente esté concluido en junio de 2031. El proyecto será financiado en un 47% por el consorcio constructor, mientras que el resto de la inversión será cubierto por el gobierno federal de Brasil y el estado de Bahía, en una de las obras de infraestructura más ambiciosas del país en las últimas décadas.