Por Redacción Contra Réplica

Ola de calor en Reino Unido provocó pérdidas por más de 1.500 millones de dólares, revela estudio

Una investigación de la London School of Economics advierte que las altas temperaturas redujeron la productividad laboral y afectaron la salud de millones de trabajadores durante junio.

La intensa ola de calor que impactó a Reino Unido en junio dejó un costo estimado de 1.540 millones de dólares para la economía del país, debido a la pérdida de aproximadamente 24 millones de horas de trabajo, según un estudio elaborado por la London School of Economics (LSE) y el Centro Euro-Mediterráneo sobre el Cambio Climático (CMCC).

La investigación señala que las mayores afectaciones se registraron entre trabajadores expuestos a condiciones climáticas extremas, como quienes laboran en los sectores de la construcción y la agricultura. En contraste, las personas con empleos de oficina o de menor esfuerzo físico reportaron un impacto más reducido en sus jornadas laborales.

El análisis, basado en una encuesta aplicada a mil 950 adultos durante la semana del 22 de junio, reveló que el 3.6% de los participantes dejó de trabajar por completo debido al calor, una cifra que representa alrededor de 1.25 millones de trabajadores en todo Reino Unido. Además, el 87% de los encuestados manifestó haber experimentado efectos en su salud, entre ellos trastornos del sueño, fatiga, mareos, desmayos y aceleración del ritmo cardíaco.

Los investigadores también evaluaron cómo las altas temperaturas modificaron los desplazamientos hacia los centros de trabajo y las condiciones laborales, concluyendo que los eventos climáticos extremos ya generan consecuencias directas sobre la productividad y el bienestar de la población.

Ante estos resultados, especialistas de la London School of Economics advirtieron que Reino Unido aún enfrenta importantes desafíos para adaptarse al cambio climático y llamaron a fortalecer las medidas de protección en los espacios laborales. El estudio subraya que, conforme aumente la frecuencia de las olas de calor, la resiliencia de las economías dependerá cada vez más de su capacidad para proteger a las personas y garantizar condiciones de trabajo seguras.