Los precios internacionales del petróleo terminaron la semana con movimientos moderados, aunque acumularon pérdidas de entre 4 y 5 por ciento ante las expectativas de una eventual recuperación del tráfico de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.
El Brent del Mar del Norte cerró en 89.31 dólares por barril, tras retroceder 39 centavos, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadunidense terminó en 83.40 dólares, con una disminución de 13 centavos. En contraste, la mezcla mexicana de exportación avanzó 35 centavos y se ubicó en 79.90 dólares por barril, según el precio reportado por Petróleos Mexicanos (Pemex).
La atención de los inversionistas permanece centrada en las conversaciones entre Omán e Irán sobre una posible alternativa para restablecer el flujo marítimo a través del estrecho. Aunque la expectativa contribuyó a moderar las cotizaciones, persisten dudas sobre las condiciones bajo las cuales podría concretarse una reapertura.
Uno de los principales factores de incertidumbre es la posibilidad de establecer un peaje para el tránsito marítimo, propuesta que anteriormente ha encontrado oposición por parte de Estados Unidos. La falta de detalles mantiene cautelosos a los participantes del mercado, que evalúan el impacto real que tendría una eventual normalización de la ruta.
El estrecho de Ormuz concentra una parte significativa del suministro petrolero proveniente del Golfo, por lo que cualquier interrupción o recuperación de sus operaciones tiene repercusiones directas en los mercados internacionales. Las estimaciones sobre el volumen que actualmente atraviesa la zona también difieren entre autoridades y especialistas.
A este escenario se suma la guerra en Ucrania, que volvió a ganar relevancia para los operadores debido a sus efectos sobre productos refinados como la gasolina y el diésel. Con ambos conflictos como focos de atención, el mercado energético mantiene una perspectiva marcada por la incertidumbre geopolítica.