La emergencia en la frontera entre Nepal y China se agravó luego de que las autoridades elevaron a más de 2 mil 400 la cifra de personas desaparecidas tras las inundaciones y deslizamientos desencadenados por el colapso glaciar. El desastre ha dejado al menos 586 muertos, de acuerdo con los balances oficiales disponibles.
Las labores de rescate continúan en condiciones extremas debido a la posibilidad de nuevas riadas. Equipos nepalíes suspendieron temporalmente algunas operaciones ante el riesgo generado por el desbordamiento de lagos situados río arriba, mientras China también restringió sus actividades de búsqueda por la inestabilidad del terreno.
Más de 2 mil 100 rescatistas y especialistas fueron desplegados en las zonas afectadas para localizar sobrevivientes, evaluar las condiciones geológicas y atender a las comunidades damnificadas. Entre las personas buscadas se encuentran trabajadores de instalaciones hidroeléctricas y peregrinos que se encontraban en la región fronteriza.
La magnitud de la tragedia también ha provocado daños severos en viviendas, carreteras y puentes, además de dejar a miles de personas con necesidades urgentes de alimentos y agua potable. El ejército nepalí logró localizar a personas atrapadas dentro de un túnel perteneciente a un proyecto hidroeléctrico y desplegó helicópteros para facilitar las evacuaciones.
Nepal mantiene bajo vigilancia varios lagos glaciares que representan un riesgo adicional para las poblaciones cercanas y los equipos de emergencia. Autoridades han advertido que las condiciones podrían permanecer inestables hasta que disminuyan los niveles de agua.
La catástrofe ocurre durante la temporada de monzones, cuando las inundaciones y deslaves son recurrentes en el sur de Asia. Especialistas han señalado que el cambio climático puede intensificar la frecuencia y severidad de estos fenómenos, mientras gobiernos y organismos internacionales preparan asistencia para las comunidades afectadas.