Por Redacción Contra Réplica

El Niño se intensifica y anticipa un invierno con más lluvias y tormentas en México

El fenómeno climático podría alcanzar una intensidad muy fuerte a finales de 2026 y modificar el comportamiento de las precipitaciones y sistemas invernales en distintas regiones del país.

México se encamina hacia un invierno con condiciones meteorológicas atípicas debido al fortalecimiento de El Niño, fenómeno del Pacífico que podría alcanzar una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027, de acuerdo con organismos meteorológicos internacionales.

El escenario previsto contempla cambios en la distribución de las lluvias, además de una mayor presencia de sistemas invernales en algunas zonas del territorio nacional. Sin embargo, los efectos no serán uniformes y dependerán de la región y de la evolución de otros factores atmosféricos.

Las previsiones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) apuntan a que noviembre podría presentar precipitaciones superiores al promedio en regiones del centro-norte y noreste. Para diciembre, el panorama cambiaría hacia el noroeste, mientras que el occidente y sur del país podrían registrar lluvias por debajo de los valores habituales.

La temporada también podría estar acompañada por una mayor frecuencia de eventos de Norte en el Golfo de México, caracterizados por fuertes rachas de viento, oleaje elevado y precipitaciones en zonas costeras.

Otro elemento de atención serán las tormentas invernales, principalmente en el norte y noroeste. La interacción entre masas de aire frío provenientes de Canadá y Estados Unidos y condiciones de mayor humedad puede favorecer episodios de nieve, aguanieve y descensos importantes de temperatura en zonas elevadas.

La NOAA estima una probabilidad superior al 90 por ciento de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno. Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial prevé que el fenómeno pueda mantenerse activo hasta febrero de 2027.

El SMN advierte que la intensidad de El Niño no determina por sí sola la severidad del invierno, por lo que el comportamiento de cada sistema deberá vigilarse conforme avance la temporada.