Al menos seis personas han muerto durante el último mes en ataques de osos en la región rusa de Krasnoyarsk, una situación que llevó al Comité de Investigación de Rusia a abrir una indagatoria sobre posibles omisiones de las autoridades locales.
Los investigadores señalaron que, pese a las advertencias previas, no se habrían aplicado medidas suficientes para controlar la presencia de estos animales ni evitar que se aproximaran a comunidades habitadas.
La situación también alcanzó a la vecina región de Jakasia. En Abaza, una localidad de aproximadamente 10 mil habitantes, las autoridades reportaron la presencia de varios osos en los alrededores y dentro de áreas cercanas a la población.
Durante una intervención reciente, algunos ejemplares fueron ahuyentados y tres fueron abatidos, incluido uno descrito como particularmente grande, de acuerdo con declaraciones del vicegobernador de Jakasia, Dmitri Buchenik.
Entre las víctimas de los ataques registrados en Krasnoyarsk se encuentran dos jubilados cuyos cuerpos fueron localizados en un bosque próximo a Podtyosovo. Posteriormente, un trabajador de 40 años murió mientras atravesaba una zona forestal.
La última víctima reportada fue un leñador de 39 años que se encontraba vigilando maquinaria en el bosque. Otras tres personas también perdieron la vida durante las semanas posteriores, según los investigadores.
El incremento de estos encuentros ocurre en un contexto de crecimiento de la población de osos pardos en Rusia. De acuerdo con el Ministerio de Recursos Naturales, el número de ejemplares pasó de unos 130 mil en 1990 a casi 308 mil en 2026.