El movimiento de trabajadores inconformes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atraviesa un periodo de división interna que ha complicado su organización y la continuidad de una estrategia conjunta para exigir mejores condiciones laborales, aumento salarial y cambios en la dirigencia sindical.
Las diferencias quedaron expuestas el pasado viernes en la Ciudad de México, cuando los grupos participantes realizaron movilizaciones por separado. Tampoco consiguieron establecer una comisión que representara a ambas partes en las conversaciones previstas con la Secretaría de Gobernación.
A través de redes sociales, trabajadores de base han manifestado inquietud por la fragmentación y han pedido a sus representantes privilegiar los objetivos compartidos. Consideran que las disputas internas podrían restar fuerza a las demandas que dieron origen a las protestas.
Uno de los desacuerdos centrales se relaciona con la estructura del movimiento. Un sector, integrado por trabajadores que impulsan una organización horizontal, realizó una asamblea constitutiva para ampliar la participación desde los centros laborales. Otra facción rechaza la creación de nuevas instancias internas, pues teme que esto conduzca a la formación de una organización sindical diferente.
También hay diferencias sobre el procedimiento para reunir y resguardar las firmas con las que buscan solicitar la destitución de Rafael Olivos, actual dirigente nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), así como la convocatoria a un congreso extraordinario. La meta planteada es reunir 316 mil adhesiones.
El grupo encabezado por el enfermero Rafael Soto y el anestesiólogo Octavio Fernández propone que la entrega de documentos se realice ante notario, con constancias escritas y videograbaciones, además de garantizar la protección de los datos personales. En tanto, la facción de Eduardo Vinicio Martínez y América Barragán cuestiona las asambleas y la conformación de grupos internos.
Pese a las diferencias, ambos sectores coinciden en exigir la salida de Olivos y mantener los plantones instalados desde el 8 de octubre frente a las oficinas centrales del IMSS y la sede nacional del sindicato. Asimismo, denuncian presuntas prácticas de represión sindical contra participantes de las movilizaciones.
La falta de acuerdos representa un obstáculo para un movimiento que busca mantener la presión sobre las autoridades y obtener respuestas a sus demandas.