Los pagos digitales han ganado terreno en México durante la última década, pero su expansión todavía enfrenta obstáculos en los pequeños establecimientos y el comercio informal, donde el efectivo continúa como principal forma de cobro. Así lo advierte un estudio de Endeavor y Mercado Pago sobre la transformación de los hábitos financieros en el país.
El informe Digital Payments: Cómo México está reinventando su forma de pagar documenta que la participación del efectivo en el valor de las operaciones en puntos de venta cayó de 76% en 2014 a 35% en 2024. Si la tendencia continúa, podría descender hasta 18% en 2026, según las proyecciones del análisis.
La disposición de los consumidores a utilizar alternativas electrónicas contrasta con sus prácticas cotidianas. Aunque 76.4% de los encuestados considera que podría dejar de pagar en efectivo, 47% todavía utiliza este medio todos los días, frente a 26% que recurre con la misma frecuencia a su aplicación bancaria.
La brecha es más evidente en los negocios pequeños e informales: 63.4% de los participantes señaló que paga exclusivamente con efectivo en estos establecimientos. Entre las causas identificadas figuran las comisiones por transacción, las preocupaciones fiscales, la falta de información tributaria y las dificultades para incorporar herramientas de cobro.
En cuanto a infraestructura, las terminales de pago operadas por agregadores fintech crecieron 58.6% entre 2020 y 2024, mientras que las de la banca tradicional disminuyeron 6.8%. El estudio también identificó 144 empresas fintech especializadas en pagos digitales en México.
El análisis plantea que la regulación, la reducción de costos y el fortalecimiento de la seguridad serán determinantes para ampliar la aceptación de estos métodos. El desafío, concluye, no es únicamente ofrecer servicios financieros, sino conseguir que los pagos electrónicos resulten accesibles y confiables tanto para consumidores como para pequeños comerciantes.