India vive uno de los peores desastres aéreos de su historia reciente: el saldo de muertos por el accidente del vuelo 171 de Air India subió a 279, tras estrellarse un Boeing 787 Dreamliner en un barrio residencial de Ahmedabad. Entre las víctimas se cuentan pasajeros, miembros de la tripulación y al menos 38 personas que se encontraban en tierra al momento del impacto.
El avión, con destino al aeropuerto de Gatwick en Londres, despegó a las 13:39 hora local del jueves, pero emitió una llamada de socorro casi de inmediato. No logró ganar altura y terminó cayendo violentamente en una zona habitacional cercana al aeropuerto, provocando una explosión devastadora. De los 230 pasajeros a bordo, 169 eran indios, 53 británicos, siete portugueses y uno canadiense. También viajaban 12 miembros de la tripulación.
La magnitud de la tragedia ha estremecido al país. Uno de los pocos sobrevivientes, Vishwash Kumar Ramesh, relató entre lágrimas que aún no puede creer que haya salido con vida del accidente. En tierra, médicos y residentes afectados narraron escenas de confusión y humo, mientras las autoridades intentaban controlar el incendio y evacuar a los heridos.
Hasta ahora, se ha recuperado una de las cajas negras —la que registra datos técnicos del vuelo— y continúa la búsqueda de la segunda, que contiene las conversaciones de la cabina. El ministro de Aviación de India, Ram Mohan Naidu Kinjarapu, calificó este hallazgo como un “paso fundamental” en la investigación. Mientras tanto, el ministro del Interior, Amit Shah, informó que el balance final se dará a conocer una vez que concluyan las identificaciones por ADN.
Este accidente se convierte ya en el más mortífero desde el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines en 2014. También marca el primer accidente fatal de un Boeing 787 Dreamliner desde su entrada en servicio en 2011. Las causas del siniestro aún se desconocen, aunque videos en redes muestran al avión perdiendo altura poco después del despegue, sin poder estabilizarse.