La final del Mundial de Clubes 2025, celebrada en el estadio MetLife de East Rutherford, Nueva Jersey, tuvo entre sus protagonistas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien asistió como invitado especial a la ceremonia de premiación. El Chelsea conquistó el título con una contundente victoria de 3-0 sobre el Paris Saint-Germain, mientras Trump protagonizó una jornada marcada por contrastes entre vítores y silbidos del público.
Trump ingresó al estadio acompañado de su esposa, Melania, y fue recibido inicialmente con aplausos por parte de los asistentes. Sin embargo, cuando su imagen apareció brevemente en la pantalla gigante durante la interpretación del himno nacional, una oleada de abucheos se hizo presente. Posteriormente, durante la premiación, el exmandatario fue silbado nuevamente al posar para las fotografías con los árbitros y entregar las medallas al equipo subcampeón.
Lejos de mostrarse afectado, el expresidente mantuvo una actitud entusiasta, ovacionando a los jugadores del Chelsea cuando su capitán Reece James levantó el trofeo. Además, entregó el Balón de Oro al mejor jugador del torneo, el británico Cole Palmer, y destacó el evento como un símbolo del papel protagónico que, asegura, jugará Estados Unidos en el futbol internacional de cara a la Copa del Mundo 2026, que el país organizará junto a Canadá y México.
La relación entre Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, también fue parte del foco mediático. Ambos han estrechado lazos desde que Estados Unidos fue confirmado como sede mundialista. Trump ha reiterado su apoyo al futbol como plataforma de unidad e incluso su hijo Barron, aficionado declarado al deporte, ha sido citado como una influencia en su renovado interés por este juego. Pese a las críticas sobre sus políticas migratorias, el expresidente aseguró que se garantizarán condiciones para que el Mundial de 2026 sea un éxito sin precedentes.