Durante los primeros tres meses de 2025, Petróleos Mexicanos (Pemex) documentó más de dos mil 400 tomas clandestinas en su red de ductos, revelando que, en promedio, se detectó una perforación ilícita cada 53 minutos y 46 segundos. Aunque el número total representa una disminución de casi 20 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, el fenómeno del robo de hidrocarburos se mantiene como un desafío persistente para las autoridades.
El combate al huachicoleo se ha intensificado en los últimos años, tanto en la administración anterior como en el actual gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum. Sin embargo, a pesar del incremento en medidas de seguridad, vigilancia militar y acciones legales, la problemática continúa vigente, especialmente en entidades como Hidalgo, que registró 610 tomas clandestinas, y Jalisco, con 453 casos en lo que va del año.
Los estados de Tamaulipas, Guanajuato y Querétaro también presentaron una elevada incidencia de perforaciones ilegales, con 214, 213 y 206 registros, respectivamente. Expertos en seguridad energética advierten que el delito no solo afecta a las finanzas de la empresa productiva del Estado, sino que representa un riesgo directo para comunidades enteras y consumidores, debido a la posible distribución de combustibles adulterados.
Francisco Barnés de Castro, excomisionado de la Comisión Reguladora de Energía, alertó que la manipulación y comercialización informal de gasolina o diésel no solo daña motores, sino que también implica un peligro sanitario y ambiental. Ante este panorama, se insiste en la necesidad de reforzar los controles logísticos de Pemex y las sanciones penales contra las redes criminales que operan en esta actividad ilícita.