El avión que transportaba al presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue desviado de su ruta habitual hacia Bogotá debido a una alerta internacional que advertía sobre un posible ataque con misil tierra-aire. El incidente, ocurrido hace dos semanas, obligó al equipo de seguridad a modificar la llegada del mandatario y aterrizar en la ciudad de Pereira, donde se activó un protocolo previamente definido.
Humberto Guatibonza, general retirado y actual jefe de seguridad de Petro, confirmó que el desvío fue parte de una estrategia basada en información de inteligencia y análisis de riesgo aéreo. La alerta no fue tomada a la ligera, ya que desde 2022 se han documentado más de treinta amenazas contra el presidente, cinco de las cuales están siendo investigadas formalmente por la Fiscalía General de la Nación.
Durante el operativo, el equipo de seguridad optó por completar el trayecto a la capital por vía terrestre, con un recorrido de ocho horas bajo estrictas medidas de resguardo. Guatibonza explicó que la decisión de no aterrizar en Bogotá se tomó como medida de prevención, priorizando el factor sorpresa y minimizando cualquier exposición innecesaria al riesgo detectado.
El esquema de protección presidencial en Colombia ha sido reforzado con el apoyo de agencias internacionales y colaboración de servicios de inteligencia extranjeros. Las autoridades no descartan que organizaciones armadas ilegales, como el ELN, las disidencias de las FARC o el Clan del Golfo, estén detrás de las amenazas. El general insistió en la importancia de la colaboración ciudadana para detectar riesgos y reafirmó que el presidente “mantiene la calma” frente a estos desafíos.